A 40 años del desastre de Chornobyl, un grupo de científicos encontró que algunas partículas radiactivas presentes en el suelo mantienen gran parte de su estructura interna original, lo que podría ayudar a explicar por qué ciertos residuos siguen siendo peligrosos.
El trabajo analizó seis partículas recuperadas de la región afectada y halló distintas fases cristalinas dentro de esos fragmentos. De acuerdo con los investigadores, eso sugiere que al menos parte del material radiactivo es más estable químicamente de lo que se creía.
Las partículas estudiadas miden entre 8 y 50 micrómetros y siguen siendo altamente radiactivas. Por eso, las muestras debieron ser aisladas en varias capas de contención antes de ser trasladadas para su análisis en Grenoble, donde se aplicó difracción de rayos X en sincrotrón.
Uno de los investigadores, Tobias Weissenborn, explicó que existen tres clases de estas partículas: una similar al dióxido de uranio, otra formada por la fusión del combustible con zirconio y una tercera generada cuando el grafito del reactor se incendió durante el accidente.
El estudio también advierte que los resultados no permiten sacar conclusiones generales sobre toda la zona contaminada. Los propios científicos señalaron que cada partícula tiene una estructura distinta y que se necesitan más muestras para comprender mejor cómo evolucionan estos residuos con el tiempo.
Los autores remarcaron que el hallazgo no implica que la contaminación haya dejado de ser un riesgo ni que puedan levantarse restricciones en la Zona de Exclusión. La investigación sobre los restos del desastre sigue en curso.