Austria ordenó la expulsión de cuatro diplomáticos rusos tras acusarlos de espionaje, según confirmó un funcionario austríaco. Tres de ellos integraban la embajada rusa en Viena y el cuarto pertenecía a la misión de Moscú ante la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa.
El Ministerio de Exteriores austriaco informó que los diplomáticos “participaron en actividades incompatibles con su estatus diplomático” y, por ese motivo, fueron considerados personas non gratas. Deben abandonar el país en los próximos días.
La medida eleva a 18 el total de diplomáticos rusos expulsados desde 2020. En mayo pasado, Austria ya había expulsado a tres empleados de la embajada rusa por sospechas de espionaje vinculadas con el uso de antenas en edificios diplomáticos, que habrían permitido interceptar datos de organizaciones internacionales.
El viceministro de Exteriores de Rusia, Dmitry Lyubinsky, respondió a la decisión con la frase: “una reacción es inevitable”.
En paralelo, la relación entre Austria y Rusia se mantiene tensionada en el contexto de las expulsiones mutuas de diplomáticos en Europa desde la invasión rusa de Ucrania. Austria respalda a Ucrania, pero sostiene su política de neutralidad militar.
La capital austriaca concentra numerosas organizaciones internacionales, entre ellas agencias de la ONU, y la inteligencia interior del país sostiene que esa situación ha favorecido actividades de espionaje ruso en la ciudad y en Europa. Además, la ministra de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, impulsa una revisión de la legislación para ampliar las sanciones por espionaje contra organizaciones internacionales.