Un buque cisterna con 40.000 toneladas de diésel ruso partió hacia Estados Unidos, en medio de un nuevo capítulo de tensión entre Moscú, Washington y Kiev.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, dijo que “el primer buque cisterna ha zarpado hacia los clientes y los suministros regulares continuarán”, aunque no ofreció más precisiones sobre la operación. El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, estimó que el envío asciende a unas 40.000 toneladas.

La firma de inteligencia marítima Kpler indicó que el barco se dirige a Nueva York y que su llegada está prevista para el 7 de noviembre. De confirmarse, sería el primer envío de diésel ruso a Estados Unidos desde julio de 2023.

El hecho se produjo dos semanas después de un acuerdo entre Donald Trump y Vladímir Putin. En Ucrania, la decisión generó críticas. El presidente Volodymyr Zelenskyy la calificó como “una decisión débil de socios fuertes”.

La reanudación de las importaciones también fue interpretada como un intento de contener los precios del combustible en Estados Unidos, aunque especialistas citados en el material sostienen que el volumen enviado tendría un impacto limitado en el mercado.

El contexto se da mientras Rusia enfrenta dificultades en su producción de diésel por ataques ucranianos a refinerías y mientras Kiev reclama a sus aliados que refuercen las sanciones contra Moscú.