La psiquiatra María Luciana Ojeda advirtió sobre los riesgos de recurrir a chatbots como reemplazo de la atención médica en salud mental, especialmente en casos de depresión mayor, trastorno bipolar, esquizofrenia, pensamientos suicidas y otros cuadros severos.
En su planteo, señaló que estas herramientas pueden dar respuestas que parecen reconfortantes, pero que no equivalen a una contención real ni a un diagnóstico clínico. También sostuvo que el uso sostenido de chatbots puede demorar la consulta con un profesional y agravar el cuadro de una persona vulnerable.
Ojeda afirmó que un chatbot no puede diagnosticar, prescribir medicación, evaluar el riesgo suicida, hacer seguimiento clínico ni ajustar un tratamiento según la evolución del paciente. Según expuso, eso vuelve especialmente delicado su uso en personas con síntomas graves o en crisis.
La médica planteó además que, en algunos casos, estas herramientas pueden reforzar conductas problemáticas, como la búsqueda compulsiva de tranquilidad en cuadros obsesivos, o generar una dependencia que retrase la búsqueda de ayuda real.
En ese marco, consideró que los chatbots pueden tener alguna utilidad como apoyo entre consultas para personas que ya tienen un diagnóstico y un tratamiento establecido, pero insistió en que no reemplazan una evaluación psiquiátrica cuando hay una enfermedad mental real.
“Esto no reemplaza una evaluación médica”, sostuvo al remarcar la importancia de buscar atención profesional ante síntomas severos o ideas suicidas.
La médica se presentó como especialista en Psiquiatría, diplomada en Adicciones, con formación en Terapia Dialéctico-Comportamental y abordaje cognitivo integrativo, y fellow en Demencias y Enfermedad de Alzheimer.