Paro en el hospital de Las Heras: ¿protesta legítima o maniobra política disfrazada?

Desde el 1° de mayo, un grupo de trabajadores de la cooperativa “Zona Norte” paralizó sus tareas en el hospital público de Las Heras. La medida, que dejó a los vecinos sin servicios fundamentales de limpieza y mantenimiento, se inició como una protesta laboral, pero con el correr de los días comenzaron a surgir fuertes sospechas de que detrás podría haber intereses políticos.

Según el Ministerio de Salud, “Zona Norte” es la cooperativa mejor financiada de toda Santa Cruz: tiene 94 integrantes que cobran entre $500.000 y $840.000 por mes, dependiendo de las horas trabajadas. A esto se suma un dato no menor: entre mayo de 2024 y mayo de 2025, el Gobierno provincial aumentó los pagos a esta cooperativa en un 79%, superando ampliamente el 49% de inflación acumulada en ese mismo lapso.

En los primeros días del conflicto, parte del personal siguió trabajando. Pero pronto comenzaron a circular denuncias de aprietes y presiones internas, presuntamente vinculadas a sectores afines al kirchnerismo y al ex director del hospital, Néstor Hernández. Estas presiones habrían empujado a más trabajadores a sumarse al paro, generando un clima de tensión y amedrentamiento.

Frente a la falta de respuestas y a la negativa constante de la cooperativa a aceptar las propuestas ofrecidas, la actual gestión del hospital analiza abrir una compulsa entre cooperativas, tal como permite la normativa. El objetivo: garantizar la prestación de los servicios y no dejar a la comunidad de Las Heras a la deriva.

No es un dato menor que “Zona Norte” llegó al hospital hace más de 12 años, luego de que Hernández desplazara a la anterior cooperativa, “Aluen Limitada”. Hoy, el conflicto se agudiza y muchas miradas apuntan a dos referentes clave de “Zona Norte”, Daiana Haro y Soledad Paletta, a quienes se acusa de trabar cualquier posible acuerdo. Desde la dirección del hospital aseguran que se les ofreció exactamente lo que pedían en un principio, pero que, de manera deliberada, rechazaron la propuesta y cambiaron las condiciones.

Así, mientras crecen las versiones sobre internas políticas, la comunidad queda rehén de una situación que parece tener más de estrategia electoral que de reclamo genuino.