El fenómeno de El Niño volvió a sumar incertidumbre a las perspectivas económicas de Estados Unidos, en un contexto que ya venía marcado por la inflación inducida por los aranceles impuestos por Donald Trump a partir de 2025 y por la volatilidad de los precios del petróleo tras la guerra en Medio Oriente.

La Reserva Federal ya subió las tasas una vez este año para enfrentar la inflación y se espera que vuelva a hacerlo en diciembre.

Impacto en los precios

Según un análisis de la Fed de San Francisco, los episodios de El Niño históricamente estuvieron asociados con aumentos en los precios de los servicios básicos y los alimentos. Los autores del estudio calcularon que el fenómeno actual ya habría elevado el nivel de precios del gasto de consumo personal (PCE), el indicador que usa la Fed, en unos 0,3 puntos adicionales entre abril y julio.

Los investigadores prevén que ese impulso inicial se disipe hacia fines de este año. Sin embargo, advierten que nuevas presiones podrían sumar 1 punto porcentual a la inflación PCE de 2027 si El Niño es seguido por un episodio de La Niña, el fenómeno de efectos opuestos en el que se intensifican los vientos alisios del Pacífico y se enfrían las aguas frente a la costa.

Efecto sobre el empleo

En el mercado laboral, el impacto sería más lento. El análisis halló que el empleo asalariado no agrícola no suele verse afectado durante el primer año del episodio, pero se expande de manera notable en el segundo.

A diferencia de las proyecciones de inflación, el aumento previsto de la contratación y la baja del desempleo en 2027 se apoyan en un patrón que se repite en los ciclos históricos de El Niño y no depende tanto de la intensidad de La Niña.

De todos modos, las condiciones meteorológicas afectan de manera distinta a cada sector de la economía. Los inviernos más suaves pueden reducir la demanda de calefacción y elevar la productividad en la construcción y la agricultura, mientras que las precipitaciones más intensas pueden demorar obras o provocar inundaciones.