Estados Unidos renueva este 3 de noviembre el Congreso en unas elecciones de medio término que pueden definir cuánto margen tendrá Donald Trump para gobernar durante los dos últimos años de su mandato.

En estos comicios se eligen los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 senadores, además de 36 gobernadores. El nuevo Congreso asumirá el 3 de enero de 2027, aunque el resultado puede tener consecuencias políticas inmediatas.

El sistema electoral estadounidense es descentralizado: cada estado fija reglas sobre inscripción, documentos y horarios de votación. El voto es voluntario y, salvo en Dakota del Norte, exige registro previo. Los plazos varían según el estado: en Indiana la inscripción cerró el 5 de octubre, mientras que en California aún es posible una inscripción condicional hasta hoy en la oficina electoral del condado o en un lugar de votación presencial.

También cambian las formas de votar. En Nueva York, por ejemplo, hay voto por correo, presencial y un período de votación anticipada entre el 24 de octubre y el 1 de noviembre, además de la jornada electoral. Los horarios tampoco son uniformes: Indiana vota de 6 a 18, Nueva York de 6 a 21 y California de 7 a 20.

Los primeros resultados pueden empezar a conocerse este mismo martes por la noche, a medida que cierren las urnas, aunque en otras zonas del país todavía se siga votando. Si la definición depende de contiendas muy ajustadas, el control del Congreso podría tardar días en resolverse.

El recuento queda en manos de las autoridades electorales locales, que contabilizan boletas presenciales, por correo y provisionales. En California y Nueva York, las boletas enviadas por correo hasta el 3 de noviembre pueden recibirse hasta el 10 y ser válidas.

Trump necesita un Congreso aliado para avanzar con su agenda y conseguir fondos para sus prioridades. Si los republicanos retienen ambas cámaras, tendrán mejores condiciones para impulsar leyes y sostener el respaldo político al gobierno. En cambio, una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes podría trabar proyectos, impulsar investigaciones y condicionar el financiamiento.

En el Senado, la oposición también podría frenar confirmaciones de funcionarios y jueces, incluida una eventual vacante en la Corte Suprema. Además, el resultado impactará en la política exterior de Washington, sobre todo en temas como Ucrania, Israel, los aliados europeos y la asistencia internacional.

La disputa también pesa en la carrera sucesoria, ya que Trump no puede volver a ser elegido presidente por la Enmienda 22. Si los republicanos conservan el Congreso, tendrá más margen para influir sobre la candidatura de 2028; si pierden una o ambas cámaras, sus potenciales sucesores podrían tomar mayor distancia.