Con la administración de Javier Milei, la velocidad en el abaratamiento relativo de los bienes fue el doble que en la Convertibilidad. En los primeros 35 meses, los bienes cayeron 26% frente a los servicios, contra 13% en los 90, según Ecolatina.
En ese contexto, los márgenes del sector no sólo se ven presionados por el ajuste tarifario. También pesa el costo de la mano de obra, ya que los salarios tienden a subir por encima del tipo de cambio.
Ejecutivos de multinacionales suelen señalar que en la Argentina los sueldos medidos en dólares se ubican en niveles que llegan a 40% más altos que en Brasil.
A eso se suma la falta de crédito y las altas tasas de interés, en buena medida por el peso de los tributos. Una red de impuestos nacionales, provinciales y municipales puede sumar casi 27% del costo financiero total de una operación, según un reciente estudio de la Federación Gremial de Comercio e Industria de Rosario.
En una simulación de esa entidad para una PyME, con un préstamo de $50 millones a 24 meses y una tasa nominal anual del 40%, la carga tributaria bruta puede alcanzar los 9 millones de pesos, entre IVA, Ingresos Brutos, Débitos y Créditos y Sellos.
En ese escenario, se multiplican los casos de industrias con problemas, incluso entre proveedoras de sectores con mejor desempeño. Entre los últimos ejemplos aparece la fábrica de tractores cordobesa Pauny, afectada por una fuerte caída de ventas en un mercado donde avanza la competencia externa, en particular la de China.
En materia laboral, el impacto actual sobre el empleo es distinto al de los años 90. Durante la Convertibilidad, la desocupación pasó del 6,9% al 9,9% en los primeros dos años y llegó al 18,3% en octubre de 2001. En cambio, entre el primer semestre de 2024 e igual período de 2026, subió del 7,6% al 7,9%, una variación de 0,3 puntos.