Un nuevo estudio publicado en la revista científica Genes volvió a poner el foco en los perros que viven en libertad cerca de la Central nuclear de Chernóbil. La investigación buscó determinar si la selección natural pudo influir en las diferencias genéticas que ya habían sido detectadas en esas poblaciones caninas.
Los científicos compararon el ADN de perros que habitan cerca de la central con el de animales que viven en la ciudad de Chernóbil, ubicada a unos 16 kilómetros. También analizaron otras poblaciones caninas para evaluar si las diferencias podían explicarse únicamente por el aislamiento. Los resultados mostraron patrones compatibles con la selección natural en regiones del ADN de los perros de la central.
Entre las zonas identificadas aparecen genes relacionados con la reparación del ADN, la respuesta inmunitaria y la supervivencia celular. Esas funciones podrían ser relevantes para enfrentar un ambiente contaminado o sometido a estrés ambiental, aunque el estudio no permite establecer con certeza qué factor produjo esos cambios.
La radiación aparece como una posibilidad, pero los investigadores no lograron separar sus efectos de los de otros contaminantes ni de las condiciones históricas que atravesaron estos animales desde el accidente de 1986, cuando la población humana fue evacuada y quedaron abandonadas muchas localidades de la actual Ucrania.
Con el paso de las décadas, la zona de exclusión también se transformó en refugio de fauna silvestre, con presencia de lobos, ciervos, jabalíes y linces. Distintos estudios mencionados en la investigación registraron poblaciones abundantes de grandes mamíferos, un fenómeno asociado en parte a la menor intervención humana en el área.