La Zona Franca de Punta Arenas enfrenta cuestionamientos de consumidores locales, que aseguran que la franquicia perdió competitividad frente al comercio tradicional y que los precios ya no representan una ventaja para los hogares de Magallanes.
El malestar alcanza a bienes durables, vestuario y productos de la canasta básica. Los vecinos consultados sostienen que la exención impositiva no se traduce en valores más bajos al momento de comprar.
“De verdad que, como magallánicos, Zona Franca nos presta bien pocas cosas”, dijo Delia Uribe, quien afirmó que la ropa supera los 80 mil y 100 mil pesos y que ese nivel de precios “está para los turistas”.
En la misma línea, Evelyn Cárcamo recordó que al comienzo del sistema “valía la pena” y planteó que hoy los precios subieron. También señaló que, al cotizar un televisor, prefiere ir al mall.
Rosa Sánchez contó que familiares que visitaron la región recorrieron varios días el módulo central sin poder comprar por los altos valores y terminaron eligiendo el mall y luego calle Bories, donde encontraron opciones más económicas.
A esas críticas se suman reclamos por la infraestructura y la circulación interna. Usuarios denuncian demoras para ingresar y salir de los estacionamientos, además del mal estado de los pavimentos, lo que complica el tránsito en horas de mayor afluencia.
Otras compradoras habituales, como Clara Márquez, y Raquel Flores, residente en la capital regional desde hace dos años, coincidieron en que el costo de vestimenta y alimentos subió y que el beneficio tributario no parece trasladarse a los precios finales.
La situación vuelve a poner en discusión el rol de la Zona Franca como espacio de ahorro para la comunidad local, en un contexto en el que varios consumidores optan por alternativas comerciales fuera del recinto.