El Reino Unido intensifica sus gestiones con Chile en un escenario marcado por la disputa por Malvinas y por el interés estratégico en la región. Entre los puntos de ese acercamiento aparece una propuesta de Babcock International Group para transferir tecnología y construir fragatas Arrowhead 140 en los astilleros chilenos de Asmar.

Ese movimiento tuvo como antecedente la visita de Nick Hine, exvicealmirante de la Royal Navy y director ejecutivo de Babcock Marine. A la vez, durante esta semana el canciller chileno, Pérez Mackenna, mantuvo reuniones con funcionarios británicos en Londres.

Las gestiones se dan mientras continúa la controversia por Sea Lion, el proyecto petrolero en aguas de Malvinas que impulsan Navitas Petroleum y Rockhopper Exploration. La Argentina cuestiona esas operaciones y promueve sanciones contra las empresas vinculadas con la explotación de hidrocarburos en el archipiélago.

En paralelo, el ministro de Defensa chileno, Fernando Barros, anunció un refuerzo del presupuesto para la región de Magallanes, hasta u$s2.885 millones, y confirmó el impulso a la conexión comercial con las islas. Para el Reino Unido, esa cooperación con Chile le brinda un vínculo continental para la actividad comercial y logística del archipiélago.