Septiembre cerró con una variación de 0,4% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC), que acumula un 4% en lo que va del año y un 4,1% en los últimos 12 meses en Chile.

Una parte importante del incremento estuvo vinculada al alza de los combustibles y de las cuentas de electricidad. En el rubro alimentos, también se registraron subas en productos como la papa, con 8,6%, y la lechuga, con 10,5%.

El seremi de Economía, Francisco Birke, sostuvo que la proyección era de un 0,5% para el mes, y destacó que el resultado final superó esa estimación. Además, señaló que Chile sigue bajo presión inflacionaria.

“Llevamos un acumulado de un 4,1 en los últimos 12 meses que está sobre la meta del Banco Central”, detalló Birke, y agregó que la autoridad monetaria proyecta un IPC cercano al 3% para el segundo trimestre de 2027.

En tanto, Juan Luis Oyarzo, académico y doctor en Economía y Empresa, advirtió que el aumento del petróleo diésel, que llegó al 10,2% en el mes, puede trasladarse a otros precios por su incidencia en los costos de transporte y distribución.

Desde su perspectiva, la principal preocupación sigue siendo el poder adquisitivo. En esa línea, planteó que una inflación anual de 4,1% implica que los ingresos deben crecer en una proporción similar para no perder capacidad de compra.

Oyarzo también señaló que la trayectoria inflacionaria enfrenta riesgos asociados al comportamiento de los combustibles, el tipo de cambio y los costos de producción. Por eso, consideró prematuro tomar el resultado de septiembre como una señal definitiva de normalización.

El académico remarcó que el desafío no solo pasa por reducir la inflación, sino también por acompañar esa baja con una recuperación de la actividad económica, el empleo y los ingresos reales.