Un carro cargado de leña, animales de tiro, cercos de madera y construcciones bajas. Al fondo, el relieve del paisaje. La fotografía conserva una escena de El Calafate cuyo año todavía no está establecido, pero que abre la puerta a una historia de trabajo y vida cotidiana.

El relato que acompaña la imagen la ubica en la actual esquina de Gobernador Moyano y 9 de Julio, y señala que allí estaba la vivienda de Enrique Gómez y su familia. No se cuenta con una fecha comprobada ni con una identificación confirmada del fotógrafo o de las personas retratadas, pero si con algunas referencias que pueden posicionar la escena en ese lugar.

Ese recuerdo describe a Gómez como un trabajador que tenía carros y caballos y traía leña del monte para abastecer viviendas, comercios de El Calafate y estancias. La carga de madera que se observa en la fotografía permite acercarse visualmente a esa actividad, aunque por sí sola tampoco identifica al propietario del carro ni su recorrido.

La leña y los ladrillos

El mismo relato de las fuentes que consultó Santa Cruz Al Momento, señala que Enrique tenía una ladrillería a la orilla del arroyo. La búsqueda de antecedentes encontró una referencia independiente que también vincula su nombre con ese oficio.

En una entrevista publicada por FM Dimensión el 24 de junio de 2016, Daniel Coronado recordó que, después de llegar a El Calafate en 1960, comenzó a trabajar en una ladrillera con Enrique Gómez. La nota situaba aquel establecimiento en el predio de Vialidad Provincial.

Coronado también relacionó su producción de ladrillos con distintas obras de la localidad, entre ellas la sede del Banco Santa Cruz, el escuadrón de Gendarmería y el anterior puente de la avenida del Libertador. Su testimonio aporta una mirada sobre el trabajo que acompañó el crecimiento del pueblo.

Hay otro antecedente consultado en el sitio oficial de la Secretaría de Turismo de la Municipalidad de El Calafate. En su reseña de construcciones históricas figura una casa de Enrique Gómez, cuya edificación se fecha en 1930. El texto la incluye entre viviendas levantadas con ladrillos elaborados en el lugar y materiales como el barro.

El recuerdo de doña Guillermina

La memoria compartida junto a la imagen también conserva el nombre de su esposa, doña Guillermina. Según ese relato, lavaba sábanas para el Hotel Amado.

El dato permite recuperar otra tarea ligada a la vida del pueblo: el trabajo necesario para sostener los servicios de alojamiento. Nuestro medio, no pudo obtener documentación adicional que precise en qué años desarrolló esa actividad, y agradece la colaboración de quienes puedan aportar sus testimonios o documentación.

La evocación presenta a los Gómez como una familia muy trabajadora. La leña para las viviendas, los ladrillos para construir y las sábanas de un hotel aparecen así como partes de una historia familiar que se cruza con la de la comunidad.

La fotografía deja preguntas abiertas sobre su fecha, su autoría y las personas que aparecen. También ofrece un punto de partida para seguir reconstruyendo esa memoria. Otros testimonios, álbumes familiares o documentos podrían ayudar a completar la historia de esta esquina de El Calafate y de quienes trabajaron allí.