Encontrar una buena película en Netflix puede volverse una tarea interminable entre estrenos, títulos populares y recomendaciones personalizadas. En el catálogo argentino también hay producciones menos visibles que pueden resultar atractivas para quienes buscan propuestas distintas.

Entre esas opciones aparecen tres películas con estilos muy diferentes: El Irlandés, de Martin Scorsese; Sueños de trenes; y La habitación de al lado, dirigida por Pedro Almodóvar.

El Irlandés

Dirigida por Martin Scorsese, reúne a Robert De Niro, Al Pacino y Joe Pesci en una historia que recorre varias décadas del crimen organizado estadounidense.

La película sigue a Frank Sheeran, un camionero que termina involucrado en la mafia y establece vínculos con figuras influyentes del sindicalismo y el crimen organizado. A través de sus recuerdos, la narración reconstruye decisiones, lealtades y consecuencias marcadas por el paso del tiempo.

A diferencia de otras películas de gánsteres centradas en el ascenso al poder, esta obra pone el foco en el envejecimiento, la memoria y el costo personal de una vida atravesada por la violencia.

Sueños de trenes

Es una propuesta para quienes buscan una película contemplativa, centrada en la experiencia humana y en los cambios que atraviesan una vida.

Ambientada en Estados Unidos durante una etapa de grandes transformaciones, sigue a Robert Grainier, un trabajador ferroviario que participa en la construcción de infraestructuras en un territorio marcado por los bosques, el aislamiento y el avance de la modernidad.

La historia se detiene en los vínculos, las pérdidas y los recuerdos de un hombre cuya vida cotidiana queda ligada a un mundo que cambia a su alrededor. Su atractivo está en la construcción de la atmósfera, la fotografía y la manera de representar el paso del tiempo.

La habitación de al lado

Dirigida por Pedro Almodóvar y protagonizada por Tilda Swinton y Julianne Moore, la película aborda una relación de amistad que se transforma frente a una situación límite.

La historia sigue a Ingrid, una escritora que vuelve a encontrarse con Martha, una antigua amiga que atraviesa una enfermedad grave. Ese reencuentro las lleva a compartir conversaciones sobre la vida, los recuerdos, los vínculos y las decisiones personales.

La película se aleja de los relatos de ritmo acelerado para concentrarse en los diálogos, los gestos y las preguntas que surgen cuando dos personas se enfrentan a circunstancias difíciles.

Entre los recursos más destacados aparece el uso de los espacios, los colores y la composición visual para acompañar el tono emocional de la historia.