Incertidumbre en la estación EPA de La Esperanza: 22 familias sin respuestas

Mientras el Gobierno de Santa Cruz aseguró que el traspaso operativo de la estación de servicio EPA de La Esperanza a Fomicruz se desarrolla con normalidad y con el objetivo de preservar las fuentes laborales, trabajadores del establecimiento afirman atravesar horas de incertidumbre debido a la falta de definiciones concretas sobre su futuro.

Una empleada con varios años de antigüedad en la estación se comunicó con Santa Cruz al Momento para relatar la situación que, según indicó, viven actualmente los 22 trabajadores que se desempeñaban bajo la concesión de la firma Servi SRL.

La trabajadora relató que el viernes por la mañana comenzaron a observar movimientos inusuales dentro de las instalaciones.

“Vimos que estaban retirando muebles de las oficinas y mercadería. Días antes también nos habían informado que ya no se podía cobrar con tarjetas ni con Postnet, solamente en efectivo tanto en la tienda como en el combustible”, explicó.

Según su testimonio, cerca del mediodía arribó un grupo de entre 20 y 30 personas identificadas con indumentaria de Fomicruz, quienes tomaron control de la operatoria de la estación.

“Nos hicieron cerrar los turnos y nos dijeron que desde ese momento ellos se iban a encargar del despacho de combustible. La tienda quedó cerrada y solamente permanecen habilitados los surtidores y los baños”, sostuvo.

“Nos dijeron que nos fuéramos a nuestras casas”

La empleada aseguró que algunos representantes de la empresa estatal les manifestaron que debían retirarse de sus puestos de trabajo, aunque los trabajadores decidieron permanecer en el lugar cumpliendo sus horarios habituales.

“Nos dijeron que deberíamos irnos a nuestras casas, pero seguimos viniendo a trabajar porque en el acta que se firmó se hablaba de los empleados, aunque nunca se nos explicó concretamente qué iba a pasar con nosotros”, afirmó.

La situación se mantuvo durante todo el fin de semana y continuó este lunes sin novedades oficiales para el personal.

Ante este escenario, intervino el Sindicato de Empleados de Comercio, que recomendó a los trabajadores no firmar ningún documento sin la presencia de representantes gremiales.

Promesas verbales y ninguna garantía escrita

De acuerdo al relato de la empleada, durante una reunión realizada el viernes se les habría comunicado verbalmente que Fomicruz absorbería a la totalidad de la planta laboral, aunque hasta el momento no existe documentación que respalde esa posibilidad.

“Nos dijeron que supuestamente nos iban a tomar a todos, pero fue solamente de palabra. No tenemos nada firmado, nadie nos explica qué va a pasar y tampoco le informan nada a nuestra encargada, que está atravesando la misma situación”, señaló.

Actualmente, los trabajadores desconocen si serán incorporados por la empresa estatal, si continuarán bajo otra modalidad contractual o si eventualmente serán indemnizados.

“Somos 22 familias que no sabemos qué va a pasar con nuestro trabajo”, resumió.

Preocupación por el alojamiento y la alimentación

La incertidumbre también alcanza a aspectos básicos de la vida cotidiana de quienes cumplen funciones en el paraje.

La empleada explicó que la concesionaria anterior proveía alojamiento y las cuatro comidas diarias a los trabajadores, una situación que hoy no tiene continuidad garantizada.

“La empresa nos daba hospedaje y comida. Ahora nadie nos dice quién se va a hacer cargo de eso. Hay compañeros que están allá y se están quedando sin alimentos porque solamente queda lo poco que había”, advirtió.

Además, indicó que tampoco existen precisiones sobre quién afrontará el pago de los días trabajados durante junio ni sobre las condiciones laborales que regirán en adelante.

A la espera de definiciones

Mientras Fomicruz informó oficialmente que el proceso de transición busca garantizar la estabilidad laboral y preservar los puestos de trabajo, los empleados aseguran que aún no han recibido comunicaciones formales que les permitan conocer cuál será su situación.

“Seguimos esperando una respuesta. No sabemos si nos van a tomar, si nos van a indemnizar o qué decisión van a tomar. Lo único que tenemos hoy es incertidumbre”, concluyó la trabajadora.

Por el momento, los empleados continúan concurriendo a la estación de servicio a la espera de definiciones que lleven tranquilidad a las 22 familias que dependen de esa fuente laboral en el paraje La Esperanza.