Rosario Central vivió una escena insólita en el Gigante de Arroyito. Tras vencer 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto, el equipo quedó a la espera de lo que sucediera en la Bombonera, donde Boca disputaba un partido decisivo para la definición del título de Liga.
Cuando terminó el encuentro, la incertidumbre dominó el estadio. Sin información precisa sobre el desenlace del partido de Boca, parte de los hinchas entendió que el resultado alcanzaba para consagrar a Central y empezó a festejar lo que creía que era un nuevo campeonato.
La euforia rápidamente se trasladó al campo de juego. Hubo invasión de simpatizantes y los futbolistas también se sumaron a los festejos. Durante algunos minutos, el Gigante de Arroyito fue una celebración compartida entre jugadores e hinchas, convencidos de que habían logrado el objetivo.
Pero la alegría duró poco. El triunfo agónico de Boca modificó el escenario y dejó al conjunto rosarino sin chances de alcanzar el bicampeonato. La noticia frenó la celebración y dio paso al desconcierto de quienes, minutos antes, habían festejado una consagración que finalmente no llegó.
De este modo, Central cerró su participación con una victoria por 2-0 que no le alcanzó para quedarse con el título. El desenlace dejó una postal inesperada y dolorosa para el Canalla, que celebró en el campo de juego sin saber que, al mismo tiempo, Boca había conseguido el resultado que frustró sus aspiraciones.