Rodolfo Martín Arruabarrena consiguió su primer título desde su regreso a Boca y lo hizo en tiempo récord: en 142 días, el equipo se consagró campeón de la Liga Profesional 2026. El entrenador asumió el 18 de junio y este 7 de noviembre levantó el trofeo tras un proceso que transformó al plantel y le dio una identidad clara.
Desde su llegada, tomó decisiones de fondo sobre el armado del equipo. Marcelo Weigandt, Juan Barinaga, Agustín Martegani y Lucas Janson dejaron de ser considerados, mientras que también avanzó la salida de futbolistas de jerarquía internacional como Ander Herrera y Edinson Cavani. Al mismo tiempo, le abrió espacio a juveniles de Boca Predio como Dylan Gorosito, Leonel Flores y Facundo “Jagger” Herrera.
En lo futbolístico, el cuerpo técnico apostó por un equipo intenso, con posesión y movilidad. Leandro Paredes se volvió una pieza central, Milton Delgado ganó protagonismo en el mediocampo y también creció la influencia de Santiago Ascacíbar. A eso se sumó el rendimiento de Miguel Merentiel, la continuidad de Lautaro Di Lollo, los refuerzos Leandro Lozano y Álvaro Montero y el aporte de Tomás Aranda, que ya venía de mostrar condiciones en el corto proceso de Claudio Úbeda.
Arruabarrena también mostró firmeza para manejar los nombres propios. El caso de Sebastián Villa fue uno de los más claros: jugó cuando el equipo lo necesitó y esperó cuando la idea futbolística marcó otra cosa. Esa conducción se reflejó en los resultados: Boca ganó sus primeros cuatro clásicos en 42 días, ante San Lorenzo, Racing, Independiente y River, y alcanzó una racha de 17 partidos invicto.
El título de Liga se suma a una etapa que todavía tiene objetivos por delante. Boca sigue en carrera en la Copa Sudamericana, la Copa Argentina y el Torneo Clausura, mientras Arruabarrena ya consiguió que el equipo vuelva a sostener una idea y a competir en los partidos decisivos.