La princesa Ana, hermana del rey Carlos III y segunda hija de la reina Isabel II, viajará a las Islas Malvinas en una visita oficial que se extenderá entre el 8 y el 20 de noviembre. Estará acompañada por su esposo, el vicealmirante Sir Timothy Laurence, y mantendrá una agenda con encuentros con habitantes del archipiélago y distintas recorridas.
El viaje fue incluido en la agenda oficial del Palacio de Buckingham y coincidirá con un momento sensible en la disputa entre la Argentina y el Reino Unido. El 10 y el 11 de noviembre se realizarán las audiencias ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, en Hamburgo, donde el Gobierno argentino buscará obtener medidas provisionales para frenar el avance del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Malvinas.
En las islas, Ana prevé reunirse con miembros de la comunidad local y visitar distintos establecimientos. Entre los lugares mencionados figuran el faro de cabo Pembroke, la residencia Tussac House y el recientemente terminado Complejo Deportivo Nacional. También participará de una recepción en la Government House, sede de la gobernación británica en Puerto Argentino, donde mantendrá encuentros con representantes de las autoridades locales.
La segunda parte del viaje estará dedicada a Georgias del Sur, territorio británico de ultramar en el Atlántico Sur que no tiene población civil permanente. Allí conocerá las tareas de conservación del South Georgia Heritage Trust, organización de la que es patrona, y se reunirá con integrantes del British Antarctic Survey y representantes del gobierno del territorio. Además, participará de un homenaje al explorador británico Ernest Shackleton.
La agenda fue presentada por Buckingham como un viaje de carácter institucional, patrimonial y conmemorativo. Sin embargo, su cronograma coincide con las audiencias en las que la Argentina expondrá sus cuestionamientos a las actividades hidrocarburíferas británicas en la zona.
La iniciativa petrolera es impulsada por la compañía israelí Navitas Petroleum, en asociación con la británica Rockhopper Exploration, y contempla la explotación de hidrocarburos en la cuenca Malvinas Norte, a unos 107 kilómetros al norte del archipiélago. La Argentina sostiene que el Reino Unido no puede autorizar unilateralmente la exploración y explotación de recursos naturales en una zona cuya soberanía reclama.
En ese marco, la delegación argentina solicitará que se impida al Reino Unido autorizar o permitir el avance de Sea Lion, que se restrinja el uso de información obtenida durante las exploraciones, que se garantice la protección del medio marino y que no se otorguen nuevas licencias hidrocarburíferas mientras dure la controversia. Las audiencias serán públicas y se desarrollarán durante dos jornadas: el martes 10 expondrá primero la representación argentina y luego será el turno británico; el miércoles 11 ambos países volverán a intervenir.
La instancia judicial no resolverá la soberanía de las islas ni determinará a quién pertenecen los recursos de manera definitiva. Se limitará a analizar si corresponde dictar medidas provisionales para preservar los derechos invocados por la Argentina mientras continúa el procedimiento internacional.
Antecedentes de Ana en Malvinas
No será la primera vez que la princesa Ana visite el archipiélago. En enero de 2016 estuvo en las Malvinas y en Georgias del Sur, en aquella oportunidad para conmemorar el centenario de la expedición de Shackleton. Durante su permanencia en Puerto Argentino recorrió el antiguo astillero, el museo local y el hospital King Edward VII Memorial, y participó de actividades con integrantes de la comunidad.
También inauguró una señalización del Commonwealth Walkway, un recorrido histórico y cultural vinculado con los territorios de la Commonwealth. Luego se trasladó a Georgias del Sur, donde realizó su primera visita oficial a ese territorio, conoció las tareas de conservación ambiental y participó de los actos por los cien años de la llegada de Shackleton a la isla.
Su anterior visita a las Malvinas había sido en 2009. Ana tiene 76 años y es una de las integrantes de la familia real británica con mayor actividad institucional, con vínculos con organizaciones relacionadas con las Fuerzas Armadas, la navegación, la conservación ambiental y las actividades benéficas.