Los bonos argentinos registran un rebote en un contexto marcado por el revés electoral de Donald Trump en Estados Unidos y la atención de los mercados sobre sus próximos movimientos. En ese escenario, los activos de países como Argentina, Brasil y Chile podrían beneficiarse de una mayor demanda internacional de deuda.
La magnitud y la persistencia de ese movimiento dependerán de cómo evolucionen las condiciones financieras globales. Para el mercado, el foco ya no está solo en el resultado electoral, sino en la respuesta de Trump y en el posible impacto geopolítico de una eventual escalada con Irán y el Golfo Pérsico.
Jorge Ángel Harker, analista de mercados internacionales de Adcap Grupo Financiero, sostuvo que “por ahora, el mercado no parece tener un arranque post electoral catastrófico”. También planteó que la atención está puesta en la reacción del presidente estadounidense.
Las elecciones de medio término son relevantes para los mercados porque definen la composición del Congreso de Estados Unidos y, con eso, la capacidad del Poder Ejecutivo para impulsar determinadas iniciativas. Un escenario de mayor dificultad legislativa para Trump podría modificar las expectativas sobre sus políticas económicas, en especial en materia de aranceles, gasto público y déficit fiscal.
De todos modos, el efecto sobre los activos emergentes no es automático. Dependerá de cómo se ajusten los rendimientos de los bonos estadounidenses, las expectativas de inflación y la cotización internacional del dólar.
En el caso argentino, además, siguen pesando factores domésticos como la acumulación de reservas internacionales, la sostenibilidad fiscal y las perspectivas de financiamiento externo.