Río Gallegos también puede contarse desde la risa. Desde esas maneras de ser que reconocemos enseguida, desde lo cotidiano que se vuelve personaje y desde la complicidad de compartir una ciudad. Las Rococó encuentran allí una de sus fortalezas: hacer que el humor tenga algo cercano, algo que nos pertenece y que, llevado al escenario, nos invita a reírnos de nosotros mismos.
Santa Cruz al Momento asistió por invitación a la función de El Show de las Rococó del sábado 31 de octubre en el Teatro Gran Cabral. La experiencia dejó una impresión que merece ser compartida: en Río Gallegos se hace teatro de calidad, con una puesta profesional y con artistas capaces de ofrecer una noche muy divertida.
Robert Sella, Edgardo «Gady» Fagotto y Andrés Fernández Cabral dan vida a una propuesta que combina personajes, transformismo y humor. La trayectoria compartida y el entendimiento entre los intérpretes son parte de la identidad que Las Rococó han construido a lo largo de los años.
En la función, esa identidad se encuentra con otra: la de Río Gallegos. La idiosincrasia local atraviesa el espectáculo y le aporta una cercanía especial. Hay un gusto particular en reconocerse en el humor, en sentir que lo que sucede sobre el escenario dialoga con el lugar donde uno vive. Esa conexión es uno de los motivos por los que la propuesta resulta tan disfrutable.
También merece atención el trabajo necesario para que todo eso llegue al público. La preparación de esta nueva propuesta había comenzado en abril para el estreno de septiembre. Según describieron sus artistas hace poco tiempo atrás, fueron varios meses dedicados a elegir personajes, estudiar los parlamentos, ensayar y preparar el vestuario. La obra cuenta además con la producción musical y los arreglos de Andrés Abelli, con grabaciones y voces que forman parte del espectáculo.
Ese contexto ayuda a valorar lo que se ve durante la función. Detrás de cada personaje hay decisiones, tiempo y recursos. El vestuario, el maquillaje, la música y el trabajo actoral forman parte de una construcción que exige dedicación. La risa del espectador es el resultado más visible de toda esa preparación.
La historia del espacio que lo recibe también aporta sentido a esa experiencia. El Gran Cabral abrió sus puertas el 20 de marzo de 2025 como sala independiente. Según reseña su sitio institucional, el proyecto elaborado por Augusto Rojo y Andrés Fernández Cabral contó con el aporte de 25 años de ahorros propios. Es un dato concreto del esfuerzo que significó convertir esa idea en un lugar para los artistas y el público de Río Gallegos.
Contar con una sala y con propuestas que la mantengan activa amplía las posibilidades de nuestra vida cultural. Permite que los artistas desarrollen su trabajo, que las producciones tengan continuidad y que los vecinos podamos elegir una salida al teatro hecha aquí, con una voz propia.
El agradecimiento por la invitación se extiende a ese esfuerzo: al de quienes actúan, preparan cada función y sostienen el espacio que hace posible el encuentro. Las Rococó ofrecen una noche para reírse y salir con ganas de recomendarla. En esa recomendación también hay un reconocimiento al talento de Río Gallegos y a quienes siguen trabajando para compartirlo. La obra vuelve a escena el próximo mes de noviembre, como una alternativa para cerrar un año lleno de risas y con teatro al más alto nivel.