Francia atravesó este sábado una nueva jornada de protestas, la tercera consecutiva, con movilizaciones en varias ciudades y un saldo de 422 detenidos tras los incidentes registrados al cierre de las concentraciones.

Las marchas reunieron a estudiantes, sindicatos y representantes del movimiento de los chalecos amarillos en ciudades como París, Lyon, Marsella, Rennes, Estrasburgo, Toulouse y Nantes. Los reclamos apuntaron al aumento del costo de vida y al deterioro de los servicios públicos.

En París, la movilización principal terminó en Porte de Charenton, en el sureste de la ciudad, donde se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y policías. Hubo lanzamiento de objetos, pirotecnia, gases lacrimógenos y pequeños incendios. Para prevenir nuevos episodios de violencia, el Gobierno desplegó 70.000 policías y gendarmes.

Hasta las 17, el Ministerio del Interior estimó unos 320.000 participantes en todo el país. La cifra quedó por debajo de los 410.000 de la semana anterior y de los 550.000 del 17 de octubre. En cambio, los organizadores elevaron los números: la intersindical estudiantil calculó medio millón de personas y la CGT habló de 800.000.

Entre las demandas estudiantiles figuran más inversión en educación, mejoras en la infraestructura escolar, reducción de la cantidad de alumnos por aula, incorporación de docentes y cambios en el sistema de admisión universitaria Parcoursup. La Unión Nacional de Estudiantes pidió que el Ejecutivo destine 10.000 millones de euros para atender esas necesidades.

Ante la falta de respuestas consideradas suficientes, las organizaciones estudiantiles anunciaron que retomarán los bloqueos de escuelas secundarias y universidades el martes y jueves de la próxima semana, después de las vacaciones de otoño. Además, anticiparon que el jueves se sumarán a la huelga convocada por los sindicatos y los chalecos amarillos.

Estos últimos mantienen sus reclamos por la pérdida del poder adquisitivo, el encarecimiento de los combustibles y el deterioro de los servicios públicos. También convocaron a una asamblea general de organizaciones para finales de noviembre, con el objetivo de unificar las distintas expresiones de descontento social.