Los últimos gestos públicos de Patricia Bullrich volvieron a tensar la interna del Gobierno y alimentaron el malestar en el entorno de Karina Milei. En la Casa Rosada interpretan que la senadora avanza con un “operativo diferenciación” que, aunque no rompe con La Libertad Avanza, marca distancia de la línea más cerrada del oficialismo.

En privado, distintas fuentes del oficialismo admiten que los movimientos de Bullrich generan incomodidad. Al mismo tiempo, Javier Milei habría instruido a su entorno a evitar una confrontación directa con la legisladora, a quien considera una dirigente complementaria y valora por su frontalidad.

Las tensiones crecieron después de que Bullrich expresara diferencias con el Gobierno en temas sensibles, como el reconocimiento del triunfo de Lula da Silva en Brasil, sus críticas a expresiones de Milei sobre periodistas y sus reclamos por cambios en el programa económico para mejorar los ingresos de las familias. También llamó la atención su ausencia en la reunión de Gabinete del lunes pasado, que dio lugar a distintas lecturas dentro del oficialismo.

En ese contexto, en Balcarce 50 interpretan sus publicaciones recientes en redes sociales como señales con lectura electoral. Según distintas fuentes consultadas, en el Gobierno conviven dos miradas: una que ve en Bullrich una dirigente que busca posicionarse sin romper con el espacio, y otra que no descarta un desprendimiento hacia 2027.

Desde el entorno de la senadora sostienen que sus movimientos forman parte de un posicionamiento propio y que ella no ocultará sus diferencias. También remarcan que no hubo un ofrecimiento formal para integrar listas en 2027, aunque no descartan esa posibilidad. En el oficialismo, mientras tanto, esperan el próximo gesto público de la exministra.