La campaña presidencial en Brasil entra en su tramo final con movimientos de Lula da Silva y Flávio Bolsonaro en distritos decisivos. Ambos buscan reforzar sus respaldos territoriales y captar el voto indeciso antes del balotaje del domingo 25 de octubre.

Flávio Bolsonaro cerrará su actividad en São Paulo con un encuentro en Guarulhos y luego viajará al noreste, donde tiene previsto participar en un acto político en Fortaleza, capital de Ceará, a las 19:00. La actividad será organizada por el diputado federal André Fernandes (PL-CE), uno de sus principales aliados en el estado.

El desembarco en Ceará apunta a disputar votos en una región donde Lula conserva una base electoral importante. El estado cuenta con 6.998.494 personas habilitadas para votar, equivalentes al 4,41% del padrón nacional, y ocupa el octavo lugar entre los distritos electorales más grandes de Brasil.

En paralelo, Lula se trasladará a Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, donde encabezará una recorrida por el centro de la ciudad a partir de las 15:00. Estará acompañado por dirigentes del Partido de los Trabajadores (PT) y referentes locales, entre ellos la senadora electa Marília Campos.

La visita será la sexta del presidente al estado durante la campaña, en un intento por recortar la diferencia registrada en la primera vuelta. Allí, Lula obtuvo el 43,33% de los votos válidos, frente al 48,24% alcanzado por Flávio Bolsonaro.

Minas Gerais vuelve a ser un distrito central en la disputa electoral brasileña. Desde el regreso de las elecciones presidenciales directas en 1989, todos los candidatos que llegaron a la presidencia también se impusieron en ese estado.

Además de su actividad en Belo Horizonte, Lula tiene previsto promulgar este miércoles en Brasilia una ley para microemprendedores individuales. La iniciativa prevé la condonación de deudas con el Gobierno federal y una ampliación de los límites de facturación anual.

La norma elevará el techo de ingresos de 81.000 reales a 110.000 reales en 2027 y a 140.000 reales en 2028. También contempla la condonación de obligaciones tributarias pendientes con el Estado federal, una medida que podría alcanzar a aproximadamente 3,6 millones de microempresarios.

Con pocas jornadas por delante, ambos espacios políticos buscan consolidar apoyos y definir la elección en los estados más competitivos.