Las protestas en Francia se intensificaron en los últimos días y dejaron un fuerte saldo de detenciones en París, donde ya se registraban 855 arrestos.
Las primeras manifestaciones surgieron a partir de reclamos de estudiantes por la falta de docentes, los problemas de infraestructura en los establecimientos educativos y la insuficiencia de recursos para el sistema escolar. Con el correr de las jornadas, las demandas se ampliaron hacia la pérdida del poder adquisitivo, el costo de la vida y el funcionamiento de los servicios públicos.
Este sábado, las convocatorias reunieron a sectores diversos que compartieron el malestar económico y social. Participaron chalecos amarillos, estudiantes, sindicatos, agricultores y otros grupos.
La crisis representa un nuevo desafío para Emmanuel Macron, en el tramo final de su mandato antes de las elecciones presidenciales previstas para 2027. El Gobierno cuestionó los hechos de violencia y anticipó consecuencias judiciales para quienes participaron de saqueos, ataques contra dependencias públicas y daños a comercios.
Sébastien Lecornu también vinculó los disturbios con una disputa política y sostuvo que los responsables deben responder ante la Justicia. Mientras tanto, las autoridades continúan con la identificación de los involucrados y la evaluación de los daños.