El glaciar Viedma está en permanente movimiento, como ocurre con todos los glaciares del planeta. Aunque desde lejos parezca una masa inmóvil, el hielo fluye desde las zonas altas hacia las bajas y, en algunos sectores, puede desplazarse más de dos metros en un solo día.

Un estudio científico publicado recientemente en la revista Remote Sensing Applications: Society and Environment utilizó imágenes ópticas de los satélites Sentinel-2, del programa europeo Copernicus, para reconstruir el movimiento de los glaciares durante nueve años.

Las imágenes, de 10 metros de resolución espacial y acceso gratuito, fueron procesadas con una herramienta denominada COSI-Corr, que permite comparar fotografías tomadas en distintas fechas y detectar cuánto se desplazaron patrones visibles sobre la superficie del hielo.

En el caso del Viedma, las mayores velocidades se registraron en el sector central y cerca del frente que termina sobre el lago Viedma. Los valores máximos alcanzaron 2,62 metros por día. Los autores aclaran que esa cifra no significa que el frente retroceda esa distancia diaria, sino que corresponde a la velocidad de la superficie del hielo.

Al comparar su método con otras bases de datos internacionales, los investigadores calcularon para el Viedma una velocidad superficial media de aproximadamente 0,53 metros por día. El trabajo muestra que dentro de un mismo glaciar existen sectores rápidos y otros mucho más lentos.

Uno de los hallazgos más llamativos fue que, a diferencia de lo esperado, el Viedma no presentó una variación estacional significativa entre verano e invierno durante los nueve años analizados. En el glaciar Tyndall, en cambio, sí se observó una estacionalidad moderada, con velocidades generalmente mayores en verano.

Los autores también compararon las velocidades obtenidas con información climática del sistema ERA5 y encontraron que la relación entre temperatura y velocidad del hielo fue débil y no significativa entre 2016 y 2024. Por eso sostienen que las fluctuaciones térmicas no explican por sí solas las variaciones de corto plazo en ambos glaciares.

El estudio plantea que también influyen otros factores, como la dinámica interna del hielo, las condiciones en la base del glaciar y la circulación de agua por debajo de él. Además, remarca que la frecuente nubosidad del Campo de Hielo Patagónico Sur fue una de las principales limitaciones para el seguimiento desde el espacio.

Además del análisis del Viedma y Tyndall, los investigadores elaboraron un mapa regional del Campo de Hielo Patagónico Sur, donde identificaron mayores desplazamientos en las zonas de ablación y cerca de frentes que terminan en lagos o fiordos. Entre los glaciares que fluyen hacia el este, el trabajo informa valores de 2,46 m/día para Upsala, 3,4 m/día para Perito Moreno y 2,6 m/día para Mayo, siempre dentro del análisis regional realizado con imágenes de 2021.

El principal aporte de la investigación es mostrar que imágenes satelitales de acceso gratuito pueden usarse para seguir de forma repetida el movimiento de grandes superficies de hielo y detectar diferencias de comportamiento dentro de un mismo glaciar.