Un nuevo informe de la Comisión de The Lancet sobre las Amenazas Globales para la Salud del Siglo XXI advierte que la humanidad podría enfrentar, antes de 2100, una combinación de 17 grandes riesgos con impacto potencial sobre la supervivencia humana.
Entre las amenazas más graves, el estudio ubica el uso malicioso de la inteligencia artificial —incluido su posible empleo para desarrollar armas biológicas— y un conflicto nuclear que derive en hambruna a escala mundial. Los autores aclaran que no existen modelos estadísticos sólidos para calcular con precisión la probabilidad de esos escenarios, por lo que la advertencia se apoya en consultas con expertos y en juicio de superpronosticadores.
La comisión también incluye otras 15 amenazas globales para la salud, entre ellas la contaminación atmosférica, la resistencia a los antimicrobianos, la desnutrición infantil, el cambio climático, el colapso de la asistencia para el desarrollo en materia de salud, los conflictos convencionales, el consumo elevado de alcohol, la hipertensión arterial, la desigualdad de ingresos, el bajo nivel educativo, las pandemias de origen natural, la obesidad, la mala salud mental, el tabaquismo y el envejecimiento poco saludable.
El informe sostiene que estos riesgos se potencian entre sí y que la respuesta de los gobiernos sigue siendo insuficiente. También señala que el calentamiento global puede agravar otros problemas sanitarios y proyecta que, si no cambian las tendencias actuales, la esperanza de vida mundial aumentará más que la esperanza de vida saludable entre 2025 y 2100.
Como parte de sus recomendaciones, propone fortalecer la cooperación internacional, sostener la financiación de los sistemas sanitarios y crear un monitor de amenazas globales para actualizar las estimaciones y llevar el tema a foros como el G20, el G7, la Asamblea Mundial de la Salud y las Naciones Unidas.
Ibrahim Abubakar, integrante de la comisión y profesor de epidemiología de enfermedades infecciosas en el University College London, remarcó que el objetivo del informe no es generar alarma: “No partimos de la idea de ‘miren, queremos asustarlos’”.