La expedición Sincronía, integrada por Angelina Di Prinzio, de Argentina; Catalina Unwin, de Chile, y Paloma Farkas, de Estados Unidos, realizó en noviembre de 2025 la segunda ascensión conocida al cerro Steffen, de aproximadamente 3.300 metros de altura, en el Campo de Hielo Sur.

Además, las andinistas abrieron una nueva ruta por la cara oeste de la montaña, un sector que hasta ese momento no registraba ascensiones. Las tres son guías de montaña y encararon un proyecto que demandó alrededor de un año de planificación.

La ascensión se desarrolló entre el 6 y el 7 de noviembre de 2025. La expedición completa comenzó con el cruce del lago O’Higgins el 3 de noviembre y concluyó el día 10, cuando fueron recogidas en Bahía Santa Lucía. En total, pasaron ocho días en la región, entre aproximación, escalada y regreso.

El cerro Steffen está en un sector de difícil acceso del Campo de Hielo Sur, en la Patagonia austral chilena. La primera ascensión conocida había sido en 1965, realizada por los hermanos Jorge y Pedro Skvarca, y desde entonces no se había registrado otra subida hasta la de esta cordada.

La elección de la montaña surgió a partir de conversaciones con el escalador e historiador del montañismo patagónico Rolando Garibotti, quien les señaló las posibilidades del cerro. Para definir el intento, contaban con pocas fotografías de la pared y referencias limitadas.

El 3 de noviembre cruzaron el lago a bordo de la embarcación Amigo Patagón. Desde Bahía Santa Lucía iniciaron una aproximación a pie por morrenas inestables, glaciares y campamentos intermedios hasta llegar al sector desde el que pudieron intentar la escalada.

El ascenso comenzó durante la madrugada del 6 de noviembre, en una pared de aproximadamente 900 metros de recorrido. La nueva vía, bautizada Sincronía, presenta dificultades técnicas de hielo y escalada mixta, con pasos de roca y hielo, además de pendientes de hasta 60 grados.

Durante la escalada, una caída de piedras dañó una de las cuerdas. Según el relato de las protagonistas, decidieron seguir utilizando la otra cuerda en buen estado y adaptar la estrategia a las circunstancias. Después de unas 18 horas de ascenso, debieron pasar la noche en una pequeña repisa inclinada, aseguradas a la pared.

A la mañana siguiente retomaron el avance y cerca de las 10 alcanzaron la zona de la cumbre. Con ese ascenso, lograron la segunda subida conocida al cerro Steffen y abrieron una vía nueva por su cara oeste.

Las escaladoras continuaron el regreso al día siguiente y salieron de la zona el 10 de noviembre, antes de que se cerrara la ventana de buen tiempo.

En las redes sociales de Señal Calafate se informó que la ascensión fue incluida en la selección de ascensiones significativas de 2025 publicada por los Piolets d’Or, uno de los reconocimientos internacionales más importantes del alpinismo. La organización distingue expediciones por la dificultad de sus itinerarios, la exploración de terrenos poco conocidos, la autonomía y el estilo empleado durante la escalada.

La expedición también contó con apoyo del programa Grit & Rock, destinado a impulsar proyectos de cordadas femeninas, y del fondo de exploración NOLS Rothberg-Birdwhistell.

El logro aportó nuevo conocimiento sobre el relieve montañoso de la Patagonia austral y mostró, además, las exigencias que plantea el Campo de Hielo Sur por su distancia de los centros poblados, las condiciones climáticas cambiantes y la presencia de glaciares y terreno inestable.