La iniciativa, impulsada por el intendente Pablo Grasso y coordinada por la Secretaría de Gobierno, continúa recorriendo los barrios de la ciudad. El objetivo es que las distintas áreas municipales trabajen sobre un mismo territorio, detecten problemas, intervengan y hagan seguimiento hasta encontrar una solución. La presencia de los equipos es bien recibida por vecinos y vecinas.
El programa Río Gallegos en Orden volvió a salir a los barrios. En esta oportunidad, los equipos municipales desembarcaron en Evita y Gaucho Rivero, donde las distintas inspectorías recorrieron el territorio, tomaron contacto con vecinos y vecinas y relevaron situaciones que requieren intervención del Estado municipal.
No se trata solamente de salir a inspeccionar, sino que la decisión política del intendente Pablo Grasso fue modificar la manera en que el Municipio mira y aborda los problemas cotidianos de la ciudad: que las áreas no trabajen cada una por su lado, que la información no quede dispersa y que una situación detectada tenga seguimiento.
Por eso, desde la Secretaría de Gobierno, a cargo de Sara Delgado, se puso en marcha un esquema que reúne en territorio a las distintas inspectorías municipales. Tránsito, Comercio, Bromatología, Control Animal, Saneamiento y las áreas vinculadas al ordenamiento urbano intervienen sobre un mismo sector y comparten la información que surge de cada recorrido.
El programa comenzó en el barrio APAP y luego continuó por Nuestra Señora del Carmen, San Martín y Belgrano, donde más de 30 inspectores relevaron situaciones vinculadas a animales sueltos, minibasurales, comercios, tránsito, documentación, chatarra y otras cuestiones que forman parte de los problemas concretos de la vida cotidiana.
Ahora, la recorrida se extendió a Evita y Gaucho Rivero, consolidando una metodología que busca que la inspección municipal no sea una aparición ocasional en un barrio, sino el comienzo de un proceso.
Uno de los cambios centrales que propone Río Gallegos en Orden es que el trabajo no termine cuando el inspector se retira, sino que cada situación relevada forma parte de un sistema de información desarrollado específicamente para el programa. Allí se cargan las intervenciones de las distintas inspectorías para poder conocer qué ocurre en cada sector, qué respuestas se dieron y qué cuestiones todavía están pendientes.
La experiencia de estas jornadas tiene buena recepción de los vecinos y vecinas. El contacto directo permite que muchas situaciones sean planteadas en el momento, pero también que los inspectores expliquen qué puede hacer el Municipio, qué corresponde regularizar y cuáles son los pasos para cada caso.
En ese sentido, la presencia territorial no está pensada desde una lógica exclusivamente sancionatoria. La metodología contempla notificar, informar, establecer plazos de adecuación cuando corresponde y volver al lugar para comprobar si aquello que se detectó fue efectivamente solucionado.
La decisión del intendente Pablo Grasso de avanzar con este programa apunta a tener un Municipio que conozca lo que pasa en cada barrio, que llegue antes de que los problemas se vuelvan más grandes y que pueda medir qué resultados obtiene con sus intervenciones.
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