Flybondi atraviesa un escenario de fuerte tensión operativa y financiera que vuelve a poner en discusión la situación de la principal aerolínea low cost del país. Durante agosto, la compañía canceló más del 80% de los vuelos que tenía programados, mientras enfrenta reclamos judiciales, embargos y pedidos de quiebra vinculados con deudas acumuladas.
Según un relevamiento privado citado por Chequeado, en lo que va de agosto de 2026 Flybondi registró una tasa de cancelación del 80,5%. En otras palabras, apenas dos de cada diez vuelos previstos durante el mes llegaron a concretarse.
La situación se suma a un desempeño irregular que la empresa viene mostrando durante el año. En el acumulado de 2026, la tasa de cancelaciones alcanza el 22,8%, con 2.434 vuelos cancelados sobre un total de 10.800 programados, de acuerdo con los datos difundidos por el mismo relevamiento.
El escenario adquiere mayor relevancia al compararlo con otras compañías que operan en el mercado aerocomercial argentino. Durante el mismo período, JetSMART registró una tasa de cancelaciones del 1,6%, mientras que Aerolíneas Argentinas se ubicó en el 0,8%, según los datos relevados.
A las dificultades operativas se sumó una medida judicial que afecta directamente las finanzas de la compañía.
La Justicia porteña dispuso el embargo de cuentas de Flybondi a pedido de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), en el marco de un reclamo por deudas tributarias correspondientes al período comprendido entre marzo y junio de 2026.
El monto reclamado supera los $1.400 millones, lo que representa una nueva presión sobre las cuentas de la aerolínea en un momento en el que la empresa ya enfrenta distintos reclamos económicos.
El embargo se incorpora así a un cuadro financiero complejo, marcado por obligaciones pendientes y dificultades para afrontar distintos compromisos.
El frente judicial de Flybondi no se limita al reclamo de ARCA.
La empresa también enfrenta pedidos de quiebra impulsados por proveedores que reclaman el pago de servicios prestados y que, según la información difundida, no habrían sido cancelados en tiempo y forma.
A esto se agregan reclamos de ex trabajadores relacionados con el pago de indemnizaciones, configurando un escenario en el que confluyen problemas operativos, financieros, comerciales y laborales.
La acumulación de estos conflictos genera interrogantes sobre la capacidad de la compañía para normalizar su funcionamiento y cumplir con sus obligaciones mientras intenta sostener su operación en el mercado aerocomercial.
El dato de agosto constituye uno de los aspectos más preocupantes del escenario actual. Una cancelación del 80,5% implica que la enorme mayoría de los vuelos que figuraban en la programación no llegaron a realizarse.
El contraste con el acumulado anual también permite dimensionar la magnitud del deterioro durante las últimas semanas. Mientras la tasa de cancelaciones de Flybondi para todo 2026 se ubica en 22,8%, durante agosto el porcentaje prácticamente se cuadruplicó.
La situación impacta directamente sobre los pasajeros, que quedan expuestos a reprogramaciones, cancelaciones y modificaciones en sus planes de viaje. Para los destinos turísticos que dependen de la conectividad aérea, además, una reducción de este tipo puede tener consecuencias sobre hoteles, agencias, restaurantes y otros sectores vinculados con la actividad turística.
La situación de Flybondi también tiene una consecuencia concreta para El Calafate, que durante los últimos meses perdió la conexión aérea que la compañía mantenía con Buenos Aires.
La aerolínea había anunciado la suspensión de sus vuelos hacia el destino durante la temporada baja. La ruta, que había comenzado a operar en 2022, no había sido interrumpida durante los inviernos anteriores y había mostrado un crecimiento progresivo en cantidad de vuelos.
En 2025 Flybondi realizó 466 vuelos hacia El Calafate, mientras que durante los primeros meses de 2026 había concretado 177 operaciones antes de suspender la ruta durante la temporada baja. La compañía informó entonces que tenía previsto retomar la conexión en septiembre.
La salida temporal de Flybondi profundizó la reducción de la oferta aérea durante agosto. Para este mes, el aeropuerto de El Calafate tiene programadas 124 operaciones de Aerolíneas Argentinas y LADE, frente a las 147 que se habían registrado durante agosto del año pasado con la participación de tres compañías.
La ausencia de los vuelos de Flybondi representa 27 operaciones menos respecto de agosto de 2025. A esto se suma la reducción de los servicios de LADE, que pasó de 21 vuelos programados el año pasado a apenas seis durante este mes.
La salida de Flybondi de El Calafate durante la temporada baja se produce, además, en un contexto de menor movimiento turístico. Empresarios y prestadores locales vienen advirtiendo sobre una temporada invernal con menor ocupación y una demanda que no logró recuperar los niveles esperados.
En este contexto, la reducción de la oferta aérea se convierte en un factor adicional de preocupación para el sector turístico, especialmente para un destino cuya actividad depende en buena medida de la llegada de visitantes desde otros puntos del país.
Desde el sector privado ya se había planteado la preocupación por la pérdida de conectividad tras la salida de la low cost, señalando que la menor disponibilidad de asientos afecta tanto a turistas como a residentes y prestadores.
El escenario que atraviesa Flybondi combina, por un lado, una marcada caída en el cumplimiento de su programación y, por otro, una serie de conflictos judiciales y financieros.
Las cancelaciones masivas de agosto, el embargo solicitado por ARCA por más de $1.400 millones, los pedidos de quiebra de proveedores y los reclamos de ex trabajadores conforman un cuadro que genera incertidumbre sobre el futuro inmediato de la empresa.
Para los pasajeros, la principal preocupación pasa por la normalización del servicio y el cumplimiento de los vuelos vendidos. Para las ciudades turísticas, en tanto, la situación vuelve a poner en debate la necesidad de contar con una oferta aérea estable y diversificada.
En el caso de El Calafate, la situación adquiere una dimensión particular: la compañía que durante los últimos años había incrementado su presencia en el destino dejó de operar durante la temporada baja, justo cuando el sector turístico necesita sostener la conectividad para evitar una mayor caída de la actividad.
Mientras Flybondi atraviesa este complejo escenario, la evolución de sus operaciones, las decisiones judiciales y la respuesta de la empresa frente a sus compromisos serán determinantes para conocer si se trata de una crisis coyuntural o de un problema de mayor profundidad que pueda modificar su presencia en el mercado aerocomercial argentino.
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