Durante diez días, soldados del Ejército Argentino y del Ejército Italiano realizaron una expedición conjunta en el Campo de Hielos Patagónico Sur. Entrenamiento extremo, cooperación internacional y camaradería.
Entre el 29 de septiembre y el 8 de octubre de 2025, una patrulla integrada por tropas de montaña del Ejército Argentino y del Ejército Italiano emprendió una travesía única: una expedición binacional a los Hielos Patagónicos Sur, partiendo desde El Chaltén, en el Parque Nacional Los Glaciares.
El objetivo fue claro y exigente: fortalecer la interoperabilidad, la resistencia y la capacidad de operar en condiciones de clima extremo y terreno glacial, allí donde el viento, el hielo y la montaña ponen a prueba hasta al más experimentado.

Las patrullas, planificadas y organizadas por la VIta Brigada de Montaña, atravesaron zonas boscosas, glaciares y pendientes cubiertas de nieve. Las jornadas de marcha se extendían por hasta diez horas diarias, con temperaturas bajo cero, visibilidad reducida y condiciones cambiantes que exigían máxima concentración.
Equipados con esquíes, crampones, cuerdas, GPS y vestimenta técnica, los soldados realizaron prácticas de desplazamiento, rescate, navegación en hielo vivo y abastecimiento mediante apoyo aéreo. La operación no solo puso a prueba las capacidades físicas, sino también la coordinación y el liderazgo de los equipos en uno de los entornos más duros del continente.
Planificación conjunta
Antes de iniciar la expedición, los participantes recibieron instrucción teórico-práctica en Caviahue, Neuquén, donde unificaron técnicas y criterios operativos. Cada integrante debió superar exámenes médicos y acreditar cursos avanzados de escalada y esquí militar.
Por su parte, los soldados italianos provenían del Centro de Adiestramiento Alpino “Cesare Battisti”, institución reconocida por su tradición en operaciones de montaña.
Esa preparación conjunta permitió que ambos ejércitos trabajaran con precisión y sin margen de error, desplegando patrullas de reconocimiento y rescate en plena cordillera austral.

Más allá del esfuerzo físico, el ejercicio fue una lección de cooperación. En un entorno donde cada decisión cuenta, la confianza mutua es clave. Las condiciones extremas —frío intenso, viento blanco, terreno inestable— obligaron a los equipos a sincronizar movimientos, compartir recursos y sostenerse unos a otros frente al desafío.
“En estas montañas no hay margen para el ego ni para el error. Solo el trabajo en equipo y la preparación constante hacen posible avanzar”, resumió uno de los oficiales a cargo de la patrulla.

Más que un ejercicio militar
La expedición tuvo un valor que trasciende el entrenamiento. Fue un gesto de cooperación internacional, de confianza mutua y de aprendizaje compartido.
Para las tropas argentinas, representó la oportunidad de perfeccionar técnicas junto a una fuerza con amplia experiencia alpina. Para los italianos, fue el desafío de conocer la geografía compleja y los climas extremos de la Patagonia.
Ambos ejércitos coincidieron en que este tipo de misiones no solo refuerzan capacidades operativas, sino también lazos entre naciones que comparten una visión común: la preparación, la solidaridad y el trabajo conjunto ante los desafíos globales.
Fuente: Ahora Calafate
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