Otro nene fue obligado a mudarse de El Calafate y vivir en ambiente de violencia

niño

Vivía en nuestra ciudad pero la justicia lo obligó a mudarse para estar cerca de su padre. El hombre está denunciado por violencia hacia su madre y al mismo niño. Todos los organismos de protección coincidieron en que el nene de 6 años sufre violencia y que estando con su padre está en riesgo, pero la jueza de familia igual dio curso a la restitución a Buenos Aires. La madre denuncia serias irregularidades.

El caso de la restitución del nene de cinco años a la provincia de Neuquén no es único.

Otro niño, de 6 años, fue obligado a dejar El Calafate y volver a su provincia de origen para que pueda compartir vida con su padre, denunciado por varios hechos de violencia, incluso por el mismo chico.

El pequeño es hijo de un matrimonio que terminó de separarse en el 2012, mientras vivía en provincia de Buenos Aires.

Su mamá cuenta que después de la separación los hechos de violencia continuaron y se incrementó el acoso y hostigamiento, tardando más de un año para conseguir que un juzgado le ordenara al hombre una restricción de acercamiento sobre ella.

En el 2014 el niño viajó a El Calafate junto a su mamá Adriana. Vino de vacaciones, pero ella misma admite que lo hizo escapando de los problemas con su ex, y de la falta de contención judicial.

Como le ocurrió a Natalia, el acompañamiento familiar, la distancia de los problemas y la característica de un lugar de fácil inserción social, a comparación de otras ciudades, hizo que Adriana optara por quedarse a vivir en El Calafate, cosa que informó al padre de su hijo.

“Cuando llegue a El Calafate me di cuenta que no podía volver porque estaba en peligro mi integridad como la de mi hijo”, dijo la mujer cuando horas atrás habló con el programa Turno Mañana de FM Dimensión.

Mientras el niño era inscripto en un jardín de infantes de la localidad, su papá le pedía a un jugado de la provincia de Buenos Aires que hiciera que el menor volviera a su lugar de origen. Al mismo tiempo el hombre amenazaba a su madre con viajar a nuestra ciudad para llevárselo por la fuerza. Incluso llegó hasta amenazarla de muerte.

El largo tiempo en el medio de un ambiente de violencia y presiones, comenzaban a hacer mella en el chico, quien mostraba trastornos de comportamiento. Su madre dice que se ponía violento, a veces temeroso, introvertido y que no quería ver a su padre porque este le pegaba y le rompía sus juguetes.

Desde Buenos Aires la mujer contó su historia, muy conocida en la Defensoría Oficial, la oficina de la Niñez y la Fiscalía de Instrucción, todas oficinas públicas que actuaron en el caso, y que le dieron la razón a la mujer.

Cuando recibió la amenaza de su ex sobre que viajaría a El Calafate, la mujer se presentó en el juzgado de familia de nuestra ciudad, exponiendo su caso. Una de las primeras medidas de la jueza Florencia Viñuales fue ordenar entrevistas psicológicas tanto del niño como de la mujer. Los informes fueron claros, ambos tenían claros indicadores de estar bajo un clima de violencia.

Luego se ordenó que la mujer hiciera un tratamiento psicológico cuyos informes debían ser incorporados al expediente a modo de seguimiento.

La oficina de la Niñez tomó intervención en defensa de los derechos del niño. Se sumaron otros informes que dejaron en claro que el chico era víctima de violencia y que no quería tener contacto con su padre, ni siquiera por teléfono.

Mientras madre e hijo eran objeto de declaraciones, pericias y trámites judiciales, Adriana sintió que su vida se encaminaba, principalmente porque ella y su hijo estaban tranquilos, sin los sobresaltos de la violenta relación con el hombre.

Pero luego de un proceso de unos 8 meses la jueza se declaró incompetente en la denuncia de violencia radicada por Adriana, porque los hechos ocurrieron en otra jurisdicción.

A la par, el juzgado 11 de Lomas de Zamora avanzaba con el exhorto para que la jueza local ejecutara la restitución del menor, consistente en que el chico debía volver a su provincia.

La Defensoría Oficial y la Oficina de la Niñez se opusieron porque los informes del niño confirmaban ser víctima de violencia e indicaba el alto riesgo para su seguridad al volver con su padre. Además el nene repetía una y otra vez no querer estar con su papá y su preferencia por vivir con su mamá y en nuestra ciudad.

Hasta el jardín de infantes al que asistía el menor había realizado un informe por detectar que el nene era víctima de violencia por parte de su padre.

Pero la jueza evaluó el tema de manera diferente y ejecutó la orden del juez Marcelo Brizuela del juzgado 11 de Provincia de Buenos Aires.

La orden fue que el niño tenía que volver con su padre quien esperaba en el mismo juzgado. Pero el nene no quería, por lo que en un plazo de 15 días debió ser trasladado por su mamá.

Adriana debió pedir un traslado en su trabajo y radicarse nuevamente en provincia de Buenos Aires, donde mantiene una disputa legal para que el mismo juez deje que el chico viva en El Calafate.

Ahora, el niño vive con su mamá y ve a su padre con un régimen de visita, en provincia de Buenos Aires. Tanto la madre como el hijo quieren volverse a El Calafate pero el juzgado no d{a el permiso, aunque tampoco resuelve por la causa de violencia, ni por el reclamo de alimentos que hace la madre.

La oficina de la Niñez, liderada por la Secretaria Norma Costa opina que una vez mas, la justicia puso por encima los intereses de los adultos que los del menor, sin respetar los derechos y la seguridad de este último.

Acusaciones

“No entiendo por qué la jueza Viñuales toma esta postura (autorizar la restitución a Buenos Aires), porque tenía muchas herramientas, tenía un año y medio de informes”, dijo la madre.

En la entrevista radial también dio detalles de supuestas irregularidades cometidas por funcionarios judiciales.

Adriana detalló lo ocurrido en una entrevista mediante el sistema de Cámara Gesell. Contó que fue al momento de decidirse la restitución a Buenos Aires cuando el niño fue entrevistado por una psicóloga del juzgado, mientras el padre esperaba en otro sector del mismo edificio.

En la pericia el chico insistió en no querer ver a su padre ni viajar a Buenos Aires.

Luego fue sometido a un proceso de “revinculación” fuera de la cámara gesell. “Mi hijo sale y cuenta, delante de Norma Costa (funcionaria de Niñez), que la licenciada psicóloga Paula Marrone le había dicho que su padre ahora era bueno, que no le iba a pegar más y convenciéndolo que iba a ir a Buenos Aires solo a visitar a sus familiares, lo cual era mentira”, denunció la mujer.

Además dice que el menor era influenciado con los dichos sobre que su papá era bueno y le había llevado muchos regalos.

Por si fuera poco, Adriana enfatizó que tiempo después se enteró que una de las empleadas del juzgado es prima hermanada de su ex, sospechando que el hombre tenía beneficios como acceso directo a informaciones de la causa.

En la misma entrevista la mujer agradeció a la Defensoría Oficial, a la Fiscalía, a la Oficina de la Niñez y abogados que tomaron intervención en el caso, pero criticó duramente a las funcionarias del juzgado de Familia.

“Si la jueza Florencia Viñuales se declara incompetente a la hora de proteger a un menor, debe declararse incompetente para manejar un juzgado. Y La licenciada Paula Marrone mintió en sus informes. Esa gente no puede seguir estando ahí porque sigue vulnerando el derecho de los menores, porque el menor no puede defenderse”, dijo la mujer.

Además pidió que la gente siga denunciando las irregularidades que se cometen en la justicia. “Que la gente no se quede callada”, agregó.

(Fuente: Ahora Calafate.)

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