Alerta por el Glaciar Perito Moreno

Una investigación científica encendió las alarmas sobre el estado del glaciar Perito Moreno tras detectar más de 1.200 desprendimientos de hielo en apenas 45 días de monitoreo. El estudio, desarrollado por especialistas de universidades chilenas y argentinas, advierte sobre cambios cada vez más notorios en uno de los glaciares más emblemáticos de la Patagonia.

El trabajo fue realizado mediante sensores sísmicos y distintos sistemas de medición que permitieron registrar fracturas y caídas de bloques de hielo que, en muchos casos, no son perceptibles a simple vista para los visitantes del Parque Nacional Los Glaciares.

Un glaciar que comenzó a mostrar cambios

Durante décadas, el Perito Moreno fue considerado un glaciar relativamente estable en comparación con otros campos de hielo patagónicos. Sin embargo, investigaciones recientes comenzaron a evidenciar señales de retroceso, adelgazamiento y aceleración en la pérdida de masa.

Los científicos observaron que las fracturas y desprendimientos suelen concentrarse en sectores donde el hielo presenta mayores deformaciones y velocidad de desplazamiento. Además, alertaron que actualmente el glaciar pierde hielo a un ritmo superior al registrado años atrás.

Impacto del cambio climático

Los especialistas vinculan este comportamiento con el aumento sostenido de las temperaturas y el impacto del cambio climático sobre los glaciares patagónicos.

De acuerdo con estudios recientes, el frente del Perito Moreno aceleró notablemente su proceso de adelgazamiento en los últimos años, pasando de una pérdida moderada entre 2000 y 2019 a un deterioro mucho más pronunciado desde 2019 en adelante.

Incluso, algunos investigadores sostienen que el glaciar podría ingresar en una etapa de retroceso similar a la que ya atraviesan otros glaciares de la región.

Un símbolo de la Patagonia bajo observación

El Perito Moreno es uno de los principales atractivos turísticos de Argentina y una referencia mundial en materia glaciológica. Cada año miles de turistas llegan hasta El Calafate para observar sus desprendimientos y la tradicional ruptura del puente de hielo.

Sin embargo, los investigadores remarcan que detrás de esos espectáculos naturales existe una situación ambiental que requiere cada vez mayor atención científica y monitoreo permanente.