La chofer de CityBus, Diana Borquez, denunció públicamente situaciones de presunto acoso laboral y sexual dentro de la empresa de transporte urbano y apuntó directamente contra un apoderado de la firma. La trabajadora aseguró que decidió hacer visible el caso “para que no le pase a nadie más” y sostuvo que actualmente permanece suspendida sin certezas sobre su continuidad laboral.
Borquez relató que ingresó a la empresa a través del programa “Mujeres Conducen”, impulsado junto al Municipio y el área de Políticas de Género. “Entramos todas ilusionadas, felices de tener una oportunidad en un rubro donde casi no había mujeres”, expresó. Según contó, durante las primeras semanas el trato fue positivo, aunque con el paso del tiempo comenzaron situaciones que definió como “extrañas” dentro del ámbito laboral.
La chofer afirmó que el apoderado de la empresa comenzó a convocarlas insistentemente a su oficina bajo la excusa de “tomar mate”. “Una de las chicas nos dijo que había que aceptar ciertas condiciones para mantener el trabajo”, señaló. Según denunció, las reuniones se realizaban a puertas cerradas y con las cortinas bajas, situación que despertó sospechas entre las trabajadoras.
“Yo estoy casada, tengo hijos, iba a trabajar, no a otra cosa”, manifestó Borquez, quien aseguró que siempre evitó quedarse sola con el directivo. “Me seguía, insistía constantemente para que pasara a su oficina. Yo sabía para qué era”, sostuvo durante la entrevista.
La trabajadora también afirmó que otras compañeras sí habrían accedido a esas exigencias por temor a perder el empleo. “Fuimos dos las que no aceptamos y tres chicas que necesitaban el trabajo tuvieron que hacerlo”, denunció. Además, apuntó contra una empleada administrativa que, según indicó, colaboraba para encubrir esas reuniones.
Borquez sostuvo que tras rechazar los pedidos comenzaron situaciones de hostigamiento laboral. “Me mandaban a los peores colectivos, sin calefacción o con problemas mecánicos. Me suspendieron por enfermarme y desconocieron certificados médicos”, aseguró. También denunció presiones de otros choferes y malos tratos dentro de la empresa. “Mandaban a compañeros a insultarme y humillarme. La presión era constante”, afirmó.
La denuncia fue radicada en la Comisaría de la Mujer y quedó bajo intervención del Juzgado de Instrucción N°1. Según explicó, hasta el momento no recibió respuestas de la empresa ni notificaciones judiciales. “Hoy estoy devastada, no sé si voy a cobrar el próximo mes ni qué va a pasar conmigo”, expresó.
Durante la entrevista, Borquez remarcó que decidió hablar públicamente para visibilizar una situación que, según sostuvo, no sería aislada. “No quiero que otra mujer pase por esto. Nadie merece soportar violencia o acoso por necesidad laboral”, manifestó.
Además, aseguró tener conocimiento de casos similares ocurridos en otras sedes de la empresa fuera de Santa Cruz. “Sé que en Río Grande pasó algo parecido. Parece ser una forma de manejarse”, indicó.
Finalmente, pidió que la Justicia avance con la investigación y que el caso no quede impune. “Espero que todo el daño que hicieron tenga consecuencias. Hoy me toca a mí, mañana le puede pasar a otra persona”, concluyó.
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