A más de 120 días de la desaparición de Gabriel Darío Mileca, el trabajador de Vialidad Provincial continúa siendo intensamente buscado en Río Gallegos sin que hasta el momento existan pistas firmes sobre su paradero.
El hombre, de 42 años, fue visto por última vez el pasado 10 de enero, luego de retirarse por una salida de emergencia del Centro de Salud Mental de la capital santacruceña. Según se informó, alrededor de las 10 de la mañana vestía una remera azul, pantalón corto y pantuflas. Desde entonces, no volvió a tener contacto con familiares ni allegados.
Durante estos cuatro meses se desplegaron numerosos operativos encabezados por efectivos policiales, Prefectura Naval, Bomberos y personal de Protección Civil, además de vecinos que colaboraron voluntariamente en distintos rastrillajes. Las tareas incluyeron recorridos por sectores costeros, la ría local, barrios alejados y zonas rurales como Güer Aike y La Angelina.
Asimismo, se realizaron sobrevuelos con helicópteros y drones para ampliar el área de búsqueda, aunque hasta ahora no surgieron elementos que permitan determinar qué ocurrió con Mileca.
En paralelo, comenzaron a circular distintas hipótesis entre vecinos y allegados, aunque ninguna fue confirmada oficialmente por la investigación judicial. Algunas versiones apuntan a que pudo haberse alejado por sus propios medios, aprovechando su experiencia y conocimiento del territorio patagónico. Otras, en cambio, sostienen la posibilidad de un accidente en la zona de la ría debido a la intensidad de las corrientes.
La familia también manifestó cuestionamientos sobre la atención recibida en el centro de salud desde donde desapareció. Sin embargo, la causa continúa bajo la carátula de averiguación de paradero y, hasta el momento, no existen indicios concretos de un hecho delictivo.
En las últimas semanas, los procedimientos se concentraron especialmente en el sector costero ante la posibilidad de que la marea pudiera aportar algún rastro, aunque los resultados volvieron a ser negativos.
Mientras tanto, familiares y amigos insisten en que la búsqueda no debe detenerse y reclaman más recursos para sostener los operativos. La desaparición de Gabriel Mileca mantiene en vilo a toda una comunidad, atravesada por la incertidumbre y la falta de respuestas sobre qué ocurrió aquella mañana de enero.
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