El dirigente sindical Alejandro Garzón, ex secretario general de ATE, dialogó con Santa Cruz al Momento y realizó un duro análisis sobre la situación política, social y gremial en Santa Cruz, con fuertes cuestionamientos tanto al gobierno provincial como a la dirigencia sindical actual.
En ese sentido, apuntó directamente contra el gobernador Claudio Vidal, al asegurar que se beneficia del debilitamiento del movimiento obrero. “Está disfrutando de esta desarticulación que hay en el movimiento obrero”, sostuvo, al tiempo que remarcó que hoy “la actividad sindical es casi nula”.
Garzón también cuestionó la falta de representación gremial y la ausencia de medidas de fuerza en un contexto de crisis. “No hay grandes huelgas, no hay dirigentes que se pongan al frente del conflicto real de los trabajadores”, afirmó, y advirtió que el principal problema sigue siendo el deterioro salarial frente al costo de vida.
Uno de los puntos más críticos de su análisis estuvo centrado en la situación social de la provincia. El dirigente describió un escenario alarmante en distintas localidades, incluso en aquellas con fuerte actividad económica.
“Es tremenda la pobreza que hay”, expresó, y puso como ejemplo zonas productivas donde, pese a la riqueza en recursos naturales, los trabajadores continúan en condiciones precarias. “Son precarizados salarial y laboralmente”, agregó.
Además, remarcó el impacto de la crisis en la vida cotidiana de los estatales. “Hoy cobramos el 5 y el 6 ya estamos pidiendo prestado”, señaló, y detalló que muchos trabajadores deben tener múltiples empleos para subsistir. “Hay compañeros que trabajan 14 o 18 horas por día”, afirmó.
En esa línea, alertó sobre un fenómeno preocupante: “Estamos normalizando no comer o no tener las cuatro comidas”, una situación que, según indicó, refleja el deterioro social en la provincia.
Garzón también fue muy crítico con el rol de algunos dirigentes gremiales actuales, a quienes acusó de priorizar intereses personales por sobre los trabajadores.
“Están más preocupados por hacer negocios que por representar a los trabajadores”, lanzó, y cuestionó la falta de democracia interna en los sindicatos. Según explicó, hoy no hay asambleas, plenarios ni elección de delegados en muchos sectores.
“Hay un modelo sindical que no quiere participación ni cuestionamientos”, sostuvo, y agregó que esta situación impide canalizar el malestar existente entre los trabajadores.
El ex referente de ATE también se refirió a la gestión provincial y aseguró que el actual gobernador no cumplió con las expectativas de gran parte del sector laboral.
“Vidal defraudó a la mayoría de los trabajadores”, afirmó, y relató que ese descontento se percibe en la calle. “Ese es el sentir que hoy hay en los sectores laborales”, indicó.
En ese marco, cuestionó que los estatales sean señalados como responsables de la crisis. “Los estatales no son el enemigo”, remarcó.
Para Garzón, uno de los principales problemas actuales es la falta de organización del descontento social. Si bien reconoció que existe enojo en los trabajadores, sostuvo que no está canalizado.
“Hay bronca, hay enojo, pero no está organizada”, explicó. Y atribuyó esta situación a la falta de representación en los lugares de trabajo: “No hay delegados ni asambleas que expresen la voz de los trabajadores”.
En ese contexto, consideró que hace falta una mayor convocatoria a la lucha. “Ningún dirigente está llamando a una pelea de fondo para resolver los problemas reales”, cuestionó.
Finalmente, Garzón planteó la necesidad de reconstruir el movimiento sindical desde las bases, con mayor participación y organización.
Recordó su paso por la conducción gremial y destacó la importancia de la movilización. “Llegamos a movilizar a 10.000 trabajadores del Estado en un momento crítico”, señaló.
Además, insistió en que los sindicatos deben ir más allá de la discusión salarial. “Un sindicato no está solo para conseguir salario, está para conducir la política pública y proponer”, concluyó.
Con un discurso crítico y sin matices, el dirigente dejó planteado un escenario complejo en Santa Cruz, atravesado por la crisis económica, la pobreza creciente y un sindicalismo que, según su mirada, necesita reconfigurarse para volver a representar a los trabajadores.
Entrevista completa: (20+) Facebook
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