Un descubrimiento paleontológico en la Patagonia argentina aporta nueva luz sobre la evolución de un grupo poco comprendido de dinosaurios carnívoros, al analizar restos fósiles de más de 95 millones de años que desafían las teorías previas sobre su desarrollo evolutivo.
El hallazgo fue realizado por un equipo de paleontólogos del CONICET junto con investigadores de Estados Unidos en una zona rica en fósiles de la provincia de Río Negro, conocida como La Buitrera.
El esqueleto, excepcionalmente conservado y casi completo, pertenece a la especie Alnashetri cerropoliciensis, un pequeño dinosaurio carnívoro que habitó la región durante el Período Cretácico Superior. Este ejemplar ofrece datos cruciales para comprender mejor cómo se originó y diversificó el linaje de los alvarezsaurios, un grupo caracterizado por su reducido tamaño corporal y singular morfología.

Los alvarezsaurios fueron dinosaurios terópodos de cuerpo ligero, cabezas pequeñas y dientes diminutos, que tradicionalmente se creía habían reducido su tamaño gradualmente en respuesta a una dieta basada en insectos. Sin embargo, el análisis del nuevo fósil sugiere que esa miniaturización ya existía en etapas tempranas de la evolución del grupo, antes de desarrollar rasgos tan especializados.
El estudio publicado en la prestigiosa revista científica Nature indica que la presencia de formas diminutas de este linaje en Sudamérica implica una diversificación evolutiva más compleja de lo que se había planteado hasta ahora, con múltiples ramas que coexistieron hace decenas de millones de años.
Además, las comparaciones filogenéticas permitieron reclasificar restos fósiles antiguos hallados en otros continentes, lo que ayuda a completar el vacío evolutivo entre formas antiguas y sus variantes más modernas.

El ejemplar de Alnashetri cerropoliciensis medía aproximadamente 70 centímetros de largo y pesaba alrededor de un kilogramo, con proporciones que se acercan más a un terópodo típico que a las formas altamente especializadas conocidas en otros registros. Los estudios histológicos revelaron que el individuo había alcanzado al menos cuatro años de edad y probablemente ya había reproducido.
Los investigadores sostienen que este descubrimiento no solo completa piezas faltantes del rompecabezas evolutivo, sino que también cuestiona hipótesis previas sobre cómo y por qué este grupo desarrolló ciertas características anatómicas con el tiempo.
En síntesis, el hallazgo paleontológico en La Buitrera constituye una contribución significativa para la comprensión de la historia evolutiva de los dinosaurios y abre nuevas preguntas sobre los procesos que dieron forma a la diversidad de especies en eras pasadas.
Fuente: Ahora Calafate
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