El retroceso del glaciar Perito Moreno está modificando el paisaje y también las posibilidades de recorrerlo turísticamente. La separación del frente de hielo respecto de la Península de Magallanes abrió la conexión entre el Canal de los Témpanos y el Brazo Rico, lo que permitió replantear las autorizaciones para las excursiones lacustres.
El intendente del Parque Nacional Los Glaciares, Horacio Pelozo, señaló que se amplió la cantidad y variedad de propuestas de navegación frente al glaciar. Consultado por las concesiones para recorrer todo el frente, explicó que “se amplió la oferta de permisionarios”.
La principal novedad es que las navegaciones podrán extenderse a todo el frente del Perito Moreno, superando la división tradicional entre las excursiones de la cara norte y las de la cara sur. Además, la reorganización contempla nuevas modalidades de prestación y la incorporación de nuevos permisionarios.
El último reporte oficial indica que hay 900 metros de separación entre la Península y el glaciar, y que esa distancia seguirá aumentando. Ese cambio permitió abrir un corredor de agua que conecta ambos sectores y dio lugar a recorridos distintos a los tradicionales.
La magnitud de la transformación quedó documentada este año en trabajos científicos realizados entre Glaciarium y el Parque Nacional Los Glaciares. En marzo de 2026, el glaciólogo Pedro Skvarca participó de una campaña para medir las profundidades del lago en sectores antes cubiertos por el hielo.
Durante esa expedición se pudo atravesar el espacio entre el Canal de los Témpanos y el Brazo Rico. “Pasaron 125 años hasta que de vuelta alguien pueda navegar en todo el frente”, dijo Skvarca en una entrevista realizada durante la Feria Internacional de Turismo.
El investigador recordó como antecedente histórico la navegación del explorador británico Hesketh Prichard a comienzos del siglo XX, a bordo de un bote de Francisco Pascasio Moreno.
Pelozo también detalló que la ampliación de la oferta incluye embarcaciones de menor tamaño, propuestas de aventura con grandes gomones y servicios gastronómicos a bordo, como almuerzos durante la navegación. Según indicó, la intención es sumar alternativas para los visitantes sin reemplazar el atractivo del glaciar, sino adaptarse a su nueva dinámica.
Además, explicó que la expansión de las actividades implica mayores exigencias para el personal del área protegida, especialmente en materia de uso público, conservación y gestión de riesgos.