La visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, implicará un amplio operativo de seguridad en los lugares donde el pontífice encabece actos y celebraciones religiosas.

Entre las medidas previstas, estará prohibido el uso de drones en las zonas alcanzadas por las restricciones aéreas, incluso para tomar fotografías o grabar videos de los encuentros.

Las autoridades nacionales y provinciales advirtieron que los aparatos que sobrevuelen los sectores protegidos podrán ser neutralizados mediante inhibidores de señales, una tecnología que interfiere las comunicaciones entre estos dispositivos y sus operadores. La medida también alcanzará a los medios de comunicación que intenten utilizar estos equipos para cubrir las actividades del Papa.

El ministro de Seguridad bonaerense, Javier Alonso, se refirió al operativo previsto en Claypole, donde León XIV visitará el Cottolengo Don Orione, y fue enfático: “No se podrá volar drones: ni los medios ni la gente”. También advirtió que los que haya “serán inhibidos por seguridad y caerán”.

Cómo funcionan los inhibidores de drones

Los inhibidores son dispositivos electrónicos diseñados para impedir que una aeronave no tripulada opere normalmente dentro de una zona determinada. Emiten señales de radio que interfieren con las comunicaciones que utiliza el drone para recibir instrucciones de su piloto, transmitir imágenes y, según el sistema, determinar su ubicación.

La mayoría de los drones comerciales funcionan mediante un enlace inalámbrico entre el aparato y el control remoto. Cuando un inhibidor genera interferencias suficientes sobre ese enlace, el operador puede perder la capacidad de dirigirlo, modificar su trayectoria o recibir las imágenes de su cámara.

Las consecuencias dependen del modelo y de sus sistemas de seguridad. Algunos drones están programados para regresar automáticamente al punto de despegue cuando pierden la comunicación, mientras que otros pueden permanecer suspendidos, iniciar un aterrizaje de emergencia o comportarse de manera imprevisible.

Si también se interfiere la recepción de señales de navegación satelital, el dispositivo podría tener dificultades para establecer su posición. Por eso, la activación de un inhibidor no implica necesariamente que el drone caiga al suelo, aunque muchos modelos pueden desplomarse si pierden la conexión con el control remoto.

Las restricciones fueron formalizadas a través de disposiciones aeronáuticas especiales para la visita papal. Los suplementos AIP A 249/2026 y A 255/2026 establecen zonas y horarios en los que estará prohibida la operación de drones, junto con otras limitaciones para la actividad aérea en Buenos Aires y Córdoba.

Estas medidas abarcan sectores vinculados con las actividades del pontífice en la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Luján. También habrá controles especiales en Claypole, donde las autoridades provinciales anticiparon que no permitirán vuelos de estos dispositivos durante el recorrido del papamóvil.

Además de las restricciones operativas, la normativa argentina prohíbe las operaciones no autorizadas en espacios aéreos restringidos y prevé sanciones para pilotos y responsables de aeronaves no tripuladas que incumplan las reglas de seguridad. El Decreto 816/2024 considera como infracción muy grave el vuelo de drones sobre zonas restringidas.

Por otra parte, el Gobierno amplió las reglas de protección aeroespacial mediante el Decreto 1334/2026, que permite el derribo de aeronaves declaradas hostiles bajo condiciones excepcionales y como último recurso. Esa autorización exige requisitos específicos vinculados con amenazas graves contra las personas y no implica que cualquier dispositivo que incumpla la prohibición vaya a ser derribado automáticamente.

La recomendación para quienes asistan a los encuentros con León XIV es evitar el uso de drones, incluso si la intención es únicamente obtener fotografías o videos desde el aire. Las restricciones también alcanzan a operadores profesionales y a medios periodísticos.