A menos de una semana de la llegada del papa León XIV a la Argentina, el Gobierno intenta bajar el tono de la confrontación política y exhibir una imagen de diálogo y apertura, en línea con el mensaje que promueve el pontífice. En ese marco, la invitación a Victoria Villarruel y a gobernadores de distintos espacios forma parte de esa estrategia, en medio de las tensiones internas del oficialismo y de la disputa electoral que empieza a tomar forma rumbo a 2027.
Villarruel confirmó a TN que recibió la convocatoria para el encuentro del domingo en el Palacio Libertad, donde coincidirá con Javier Milei pese al distanciamiento que mantienen. También fueron invitados mandatarios provinciales, incluidos referentes de la oposición, aunque por cuestiones de espacio el Gobierno decidió dejar afuera por ahora a los expresidentes.
La intención de evitar conflictos durante la visita papal quedó reflejada en la última aparición pública de Milei, que mantuvo un tono medido durante la Noche de Celebración por Israel, organizada en la Iglesia Visión de Futuro, donde recibió el Premio Gratitud. Allí se pronunció contra el resurgimiento global del antisemitismo y celebró la llegada del pontífice. “Este acontecimiento servirá para reforzar nuestros compromisos con los valores judeocristianos”, sostuvo.
Sin embargo, la agenda de León XIV también expone diferencias con las políticas libertarias. Su visita al Cottolengo Don Orione, en Claypole, volvió a poner en debate los recursos destinados a las personas con discapacidad, uno de los sectores más afectados por los recortes del Gobierno. Además, su paso por un establecimiento penitenciario puede tensionar con el discurso de endurecimiento de penas y mano dura que sostienen los principales dirigentes oficialistas.
La búsqueda de una tregua política coincide con un escenario internacional que preocupa en la Casa Rosada. La victoria de Lula en Brasil, donde Milei había respaldado a Flávio Bolsonaro, reactivó expectativas en el peronismo y sumó incertidumbre a los mercados argentinos, atentos también a las elecciones legislativas de este martes en Estados Unidos.
El riesgo país cerró este lunes en 805 puntos básicos, su nivel más alto desde las legislativas de octubre de 2025. Analistas vinculan el deterioro de los activos argentinos con el escenario internacional, los próximos vencimientos de deuda y las dudas sobre las presidenciales de 2027.
En la Casa Rosada consideran que una eventual derrota de Donald Trump podría provocar otra suba transitoria del indicador, aunque descartan que eso modifique el respaldo político y económico de Washington a Milei. La atención sobre los comicios estadounidenses también alteró la agenda oficial: el Gobierno suspendió la reunión de mesa política prevista para este martes por las ausencias de Ignacio Devitt y Lule Menem, que viajaron para seguir el proceso electoral junto con otros dirigentes argentinos.
Mientras Milei busca bajar el tono de la confrontación ante la llegada del Papa, la oposición también se mueve con la mira puesta en 2027. En el peronismo, los estrategas que participaron de la campaña de Lula se reunieron con Cristina Kirchner y Sergio Massa para compartir su experiencia y analizar herramientas digitales que podrían utilizarse contra el oficialismo.
En paralelo, Cristina Kirchner mantiene abierta la discusión sobre las candidaturas presidenciales. “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, planteó la expresidenta, cuya defensa espera una respuesta del Comité de Derechos Humanos de la ONU sobre su condena en la causa Vialidad.
El PRO, en tanto, también define su estrategia electoral. En la reunión de la Mesa Ejecutiva de este lunes, encabezada por Mauricio Macri, el partido ratificó su decisión de fortalecer el armado territorial y postergar una definición sobre un eventual acuerdo con La Libertad Avanza. Soledad Martínez sostuvo que el objetivo es llegar preparado a las elecciones de 2027 y defender los distritos que actualmente gobierna.