Un estudio liderado por científicos como Moritz Koch, Cristiano Sommer y Matthias H. Braun, con participación de instituciones como Glaciarium y el CONICET, advierte que el Glaciar Perito Moreno profundizó su retroceso en los últimos años y mantuvo esa tendencia durante 2026.
De acuerdo con los datos difundidos por Glaciarium, las tasas de descenso de la superficie frontal pasaron de 0,34 metros anuales entre 2000 y 2019 a unos 5,5 metros anuales entre 2019 y 2024. Ese proceso se presenta acompañado por una aceleración en la velocidad del flujo de hielo y un retroceso pronunciado en el Canal de los Témpanos.
En el marco de un proyecto de monitoreo iniciado en mayo de 2025 por la Intendencia del Parque Nacional Los Glaciares y Glaciarium, se realizaron vuelos de seguimiento con Vehículos Aéreos No Tripulados (VANT) los días 20 de marzo, 7 de mayo, 20 de mayo y 4 de junio de 2026. Los vuelos estuvieron a cargo del técnico de PNLG Facundo Albertengo.
Los análisis de esas mediciones indicaron que, en 100 días, el frente del glaciar se alejó de la Península Magallanes hasta alcanzar unos 910 metros, por encima de los cerca de 750 metros medidos en 1899 por el geólogo alemán Rudolf Hauthal. Además, el glaciar perdió 0,65 km² durante el otoño de 2026 y, sumados los 0,81 km² del verano de 2025-2026, la pérdida total reciente llega a 1,46 km².
Según el estudio, el análisis con radares de penetración terrestre y batimetría permitió reconstruir la topografía del lecho subglacial. Allí se identificó una cresta de roca madre que habría actuado históricamente como punto de anclaje, y una morrena subacuática en el Canal de los Témpanos que limitaría el intercambio de calor y masa de agua con el lago.
A partir de esos datos, el equipo científico elaboró un modelo conceptual para proyectar la evolución futura del glaciar. El trabajo plantea que, si se mantienen las tendencias actuales, el frente podría superar la cresta subglacial y quedar expuesto a mayores profundidades lacustres, con un escenario de retroceso impulsado por la flotabilidad del agua.
Los autores sostienen que las nevadas invernales no alcanzan a compensar el adelgazamiento del glaciar, ya que el efecto se ve contrarrestado por el aumento del deshielo superficial en verano y la dinámica de las aguas profundas del lago.