Mientras continúa la búsqueda de los dos niños desaparecidos en el sector de La Toma, en Palermo Aike, el relato de una persona que estuvo en el lugar con su familia pone el foco en otra dimensión de la emergencia: el trato que reciben los padres y sus seres queridos en medio de la incertidumbre.
En una reflexión publicada en redes sociales, describió cómo una salida de domingo cambió de manera abrupta. “Lo que empezó como un domingo hermoso en familia, disfrutando del río y del sol, se transformó en un segundo en un momento de angustia e impotencia absoluta”, escribió.
Su testimonio, recuperado por Santa Cruz al Momento sin difundir su identidad, expresa el dolor de haber presenciado la desesperación de los padres y cuestiona los comentarios que los señalan mientras todavía buscan a sus hijos.
“Es muy fácil juzgar desde la comodidad de un teléfono, pero nadie va a pasar un día de campo pensando que va a sufrir semejante desgracia”, sostuvo.
El pedido de empatía, dentro y fuera de las redes
Uno de los pasajes más dolorosos del relato se refiere a lo que, según esta persona, ocurría alrededor de la búsqueda: mientras los padres intentaban encontrar a los chicos, otras personas continuaban bañándose y divirtiéndose a pocos metros.
Esa escena forma parte de su testimonio y fue uno de los motivos de su reclamo. “No podemos ser tan egoístas”, expresó.
El pedido también estuvo dirigido a quienes opinan en redes sociales sobre lo sucedido. En sus palabras aparece una preocupación concreta: que las críticas agreguen sufrimiento a una familia que atraviesa una situación desesperante.
“Las críticas están de más; lo que hoy se necesita es más humanidad y respeto por el dolor ajeno”
En un segundo texto, volvió sobre la tristeza de lo vivido junto a su familia y señaló que muchas personas de la ciudad acostumbran acercarse a Palermo Aike para pasar los días de calor. Ambos mensajes expresan la necesidad de mirar lo ocurrido desde el lugar de quienes esperan noticias de sus hijos.
Los cuestionamientos y la información oficial
En sus mensajes también cuestionó los tiempos de respuesta de los servicios de emergencia, que consideró tardíos. Los comunicados oficiales consultados no detallan los horarios de llegada de cada equipo que permitan contrastar la secuencia descripta por el testigo.
En el parte difundido el domingo, el Gobierno provincial informó que el aviso al 911 ingresó alrededor de las 16 y que se desplegó un operativo con policías, rescatistas, equipos de buceo, Protección Civil y personal sanitario. También comunicó la presencia de profesionales de Psicología y Trabajo Social para acompañar a los padres.
Hoy, la Provincia confirmó que continuaba la búsqueda de los niños, de 10 y 12 años. Según informó la subsecretaria de Protección Civil, Sandra Gordillo, las tareas en el agua se retomaron a las 5:30, tras el rastrillaje nocturno.
En medio de esa espera, el testimonio volvió a poner en palabras un pedido de acompañamiento. Su reflexión concluyó con una expresión de fe y un abrazo dirigido a la familia: “Les mandamos un abrazo inmenso, infinito y lleno de fuerzas”.