Cristóbal Chipailaf vive hace 14 años en el paraje La Esperanza, en Santa Cruz, y asegura que la llegada del gas cambió su vida cotidiana después de años de calefaccionarse con leña y carbón.
Oriundo de Chubut, llegó a la provincia a los 20 años y trabajó durante décadas en distintos campos. Tras un accidente que le impidió seguir con las tareas rurales, empezó a construir su casa de a poco y hoy, ya jubilado, valora una rutina más tranquila.
“Antes tenía que estar continuamente con la leña y el carbón”, recordó al describir los inviernos en La Esperanza, donde las temperaturas pueden bajar hasta 15 o 20 grados bajo cero. También señaló que debía buscar tablitas y maderas para alimentar la estufa cuando escaseaba la leña.
El poblador afirmó que la situación mejoró con el servicio de gas: “Ahora estoy tranquilo porque tengo gas, mejoró la vida”. También destacó que ahora atraviesa el invierno “sin frío” y con menos suciedad dentro de la vivienda.
La Esperanza está ubicada en el cruce de las rutas provinciales 2 y 5 con la Ruta Nacional 40, entre Río Gallegos, El Calafate y la Cuenca Carbonífera. El paraje cuenta con un puesto sanitario, una subcomisaría, un hotel, una estación de servicio y unas 150 personas que residen allí.
Según el material, la situación comenzó a cambiar el 11 de junio de 2025 con la inauguración de la planta de gas. Cristóbal también agradeció la atención y la rapidez del personal de Distrigas S.A. en la realización de los trabajos.
La serie “Historias que dan calor”, impulsada por Distrigas S.A., recorre distintos puntos de la provincia para mostrar el impacto del acceso al gas en la vida de las familias santacruceñas.