La Fundación Garrahan Santa Cruz cumplió 17 años de trabajo solidario y, en ese marco, Teresa Ponce, una de sus principales referentes en Río Gallegos, compartió un balance de la actividad, los avances logrados y los desafíos que enfrenta el grupo de voluntarios que sostiene la iniciativa.
Durante una entrevista, Ponce recordó los comienzos del proyecto, que nació con el objetivo de reunir tapitas plásticas y otros materiales reciclables para colaborar con la Fundación Garrahan. Lo que inicialmente imaginó como una tarea acotada se transformó, con el paso de los años, en un compromiso sostenido que continúa creciendo gracias al aporte de la comunidad.
“Cada vez se te va haciendo más fiel esto y seguís, seguís con más ganas, con más fuerza”, expresó al referirse a los 17 años de trabajo.
Un trabajo que crece con el aporte de la comunidad
La referente destacó la colaboración de comercios, empresas, organismos públicos y establecimientos educativos que aportan materiales para su clasificación y posterior envío a Buenos Aires. Entre los colaboradores mencionó a Balbi, el paseo de La Ría, la clínica Medisur, distintos ministerios y escuelas de la ciudad.
Una de las particularidades del grupo santacruceño es el trabajo de clasificación que realizan antes de enviar los materiales. Las tapitas se separan por color, mientras que el papel se organiza según sus características: blanco, de color, de revista, fotográfico y de diario, entre otros.
“Nosotros hacemos ese trabajo y nos sentimos orgullosos de saber que nuestro trabajo es reconocido allá en la fundación”, señaló Ponce, quien destacó el cuidado con el que preparan y paletizan cada envío.
La logística también tuvo avances importantes. Según explicó, retomaron los envíos semanales a través de Transporte Cruz del Sur, que carga tres pallets grandes cada jueves. Además, se incorporó la empresa Vesprini, que realizó dos cargas recientes de 22 y 20 pallets, respectivamente.
La cantidad de materiales reunidos permitió que el grupo volviera a trabajar dentro del depósito del Boxing Club, aunque todavía cuentan con una importante reserva de elementos clasificados, suficiente —estimó Ponce— para completar entre tres y cuatro camiones.
Cómo se aprovechan los materiales reciclados
Durante la entrevista, Ponce explicó que los materiales enviados a Buenos Aires se comercializan para generar recursos destinados a sostener las actividades de la Fundación Garrahan y del hospital.
Las tapitas plásticas se utilizan para fabricar productos como juguetes, triciclos, monopatines, baldes, palas y perchas. El papel y el cartón también se venden a empresas que los reutilizan como materia prima para elaborar nuevos productos.
De acuerdo con lo señalado por la referente, los fondos obtenidos mediante la comercialización de estos materiales se distribuyen en partes iguales: un 50% para la fundación y el otro 50% para el hospital.
Ponce destacó que estos recursos contribuyen a financiar distintas iniciativas, entre ellas mejoras en las instalaciones hospitalarias y el sostenimiento de espacios de alojamiento y acompañamiento para familias que deben trasladarse para atender la salud de sus hijos.
“¿Cómo no trabajar y cada día ponerle más ganas cuando sabemos que tenemos niños de toda la Argentina?”, reflexionó.
La necesidad de un espacio adecuado
Uno de los principales reclamos de la organización es contar con un lugar de acopio que reúna condiciones adecuadas para desarrollar las tareas de clasificación y almacenamiento.
Actualmente, el grupo trabaja en el predio del Boxing Club, sobre calle Rivadavia, donde funciona desde hace seis años. Sin embargo, Ponce advirtió que el espacio no cuenta con calefacción, baño ni cocina, una situación que se vuelve especialmente difícil durante el invierno.
La acumulación de materiales llegó a impedir el ingreso al depósito durante casi dos meses, por lo que los voluntarios debieron continuar trabajando al aire libre, incluso en jornadas de lluvia, nieve y bajas temperaturas.
“Nosotros habíamos pedido un lugar de acopio, no lo logramos tener, esperamos tenerlo en algún momento”, manifestó.
La referente aclaró que el pedido no apunta a disponer de un espacio propio para otros fines, sino a contar con instalaciones apropiadas para guardar los materiales, trabajar con seguridad y ofrecer mejores condiciones a quienes colaboran.
En la actualidad, el equipo está integrado por entre ocho y doce personas, aunque la participación varía según la disponibilidad de los voluntarios. Ponce invitó a quienes quieran sumarse a colaborar con la separación de tapitas, papel y cartón, o simplemente a compartir parte de su tiempo con el grupo.
Durante el invierno, las jornadas habituales se realizan los lunes, miércoles y viernes desde las 14 horas.
Una organización que no maneja dinero
Otro de los puntos que Ponce quiso remarcar fue la modalidad de trabajo de la organización. Explicó que, desde sus comienzos, decidió no recibir ni administrar dinero, y que la colaboración se basa en la entrega de materiales, el trabajo voluntario y las donaciones en especie.
En ese sentido, pidió a la comunidad que desconfíe de cualquier persona que solicite dinero en nombre de la Fundación Garrahan Santa Cruz y que realice la denuncia correspondiente si se encuentra ante una situación de ese tipo.
También agradeció especialmente a quienes colaboran de manera sostenida con alimentos, bebidas y otros elementos para los voluntarios, así como a las personas que acercan ropa para entregar a quienes la necesitan.
Ponce valoró, además, el acompañamiento de distintas localidades de Santa Cruz, cuyos aportes permiten sostener el trabajo más allá de Río Gallegos.
Diecisiete años de compromiso y nuevos desafíos
En el tramo final de la entrevista, Ponce consideró que el trabajo realizado por los voluntarios merece mayor reconocimiento institucional, especialmente por las dificultades que implica desarrollar esta actividad en el sur del país.
Señaló que las condiciones climáticas, las limitaciones edilicias y la necesidad de organizar el transporte representan desafíos adicionales para una tarea que se sostiene de manera voluntaria.
También destacó el acompañamiento que comenzó a recibir de la Municipalidad de Río Gallegos tras una reunión con el intendente, aunque insistió en que el objetivo principal sigue siendo conseguir un espacio de acopio en condiciones adecuadas.
Entre los motivos de orgullo de este año, mencionó el reconocimiento recibido por parte del Concejo Deliberante y la creación del himno de la Fundación Garrahan, cuya música fue realizada en Río Gallegos por Andrea Averi y Chico Averi.
La organización tiene previsto realizar su encuentro de cierre anual el próximo 11 de diciembre en Buenos Aires, donde se compartirá un balance del trabajo desarrollado en las distintas provincias.
A 17 años de sus comienzos, la Fundación Garrahan Santa Cruz continúa reuniendo materiales, sumando colaboradores y sosteniendo una tarea solidaria que conecta el compromiso de la comunidad santacruceña con la atención de niños y niñas de todo el país. Su principal desafío es seguir creciendo sin perder la esencia que impulsó el proyecto: ayudar a través del reciclaje, el trabajo colectivo y la solidaridad.