La Comisión de Instrucción Disciplinaria de la Federación Portuguesa de Fútbol resolvió el expediente abierto contra Cristiano Ronaldo y le aplicó una suspensión de 30 días, además de una multa simbólica de 255 euros.
La sanción le impide ser convocado por la selección nacional durante ese período y se apoya en el artículo 160 del reglamento interno de la federación, que castiga el abandono injustificado e intencional de la delegación lusa.
El conflicto se originó a finales de septiembre, durante la ventana internacional de la Nations League, cuando el delantero del Al Nassr mostró su disconformidad con el director técnico Jorge Jesus tras quedarse en el banco y no sumar minutos en la victoria frente a Noruega.
De acuerdo con el material aportado, luego de no recibir las explicaciones públicas que esperaba, el capitán abandonó el hotel de concentración antes del partido contra Dinamarca.
Más tarde, el futbolista publicó un comunicado en el que pidió disculpas a sus compañeros y a la afición, y reconoció que sus actos debían tener consecuencias disciplinarias. También planteó que su condición de referente e histórico líder del grupo agravaba la situación.
La federación contemplaba inicialmente una sanción de hasta seis meses de inhabilitación, pero resolvió aplicar la pena mínima. El presidente de la FPF, Pedro Proença, afirmó que las puertas siguen abiertas para el atacante.
Con esta sanción, Cristiano Ronaldo cumpliría el castigo y quedaría disponible para los compromisos internacionales de noviembre.