El Senado de Brasil aprobó una reforma laboral que modifica la distribución de la jornada de trabajo y el descanso, con una reducción progresiva del límite semanal de 44 a 40 horas.
La iniciativa establece que los empleados tendrán derecho a dos días de descanso, uno de ellos preferentemente el domingo, y fija que la reducción de horas no podrá implicar una baja salarial.
De acuerdo con el esquema previsto, habrá un período de adaptación para las empresas. En una primera etapa, que comenzará 60 días después de la promulgación, la jornada máxima bajará a 42 horas semanales. Un año más tarde, el tope pasará a 40 horas.
Actualmente, alrededor de 14,8 millones de trabajadores registrados cumplen jornadas bajo el sistema 6x1, según un relevamiento del Ministerio de Trabajo de Brasil. Esa modalidad tiene fuerte presencia en sectores como comercio, servicios y transporte.
La reforma aún debe completar su tratamiento legislativo. Al tratarse de una enmienda constitucional, necesita dos votaciones en el Senado y alcanzar al menos 49 votos de los 81 integrantes en cada instancia.
El oficialismo buscó acelerar el trámite para resolverlo en la misma jornada, aunque el procedimiento habitual contempla un intervalo de cinco sesiones entre ambas votaciones. La Cámara de Diputados ya había respaldado el proyecto por amplia mayoría.
El avance legislativo se da en medio de una fuerte discusión política en Brasil. Desde el gobierno de Lula Da Silva, la reducción de la jornada fue presentada como una bandera de campaña, mientras que sectores de la oposición advirtieron sobre posibles efectos en los costos empresariales y el empleo formal.
La propuesta surgió de una campaña impulsada en 2024 por el movimiento Vida Además del Trabajo, que reclamó en redes una reorganización del esquema laboral. Luego, la iniciativa fue adoptada por las centrales sindicales y por el gobierno brasileño.
En paralelo, otros sectores de la oposición promovieron alternativas con mayor flexibilización, entre ellas un régimen de contratación con remuneración por hora. El debate se trasladó también a la campaña presidencial y al tratamiento de otras reformas vinculadas con seguridad pública.