Jorge “Roña” Castro murió este miércoles a los 59 años. Más allá de su trayectoria como campeón mundial de boxeo, en los últimos años dedicó gran parte de su trabajo a la asistencia alimentaria en el conurbano bonaerense.
La iniciativa solidaria comenzó durante la pandemia de coronavirus, cuando organizó una olla popular en el gimnasio que tenía en la zona sur. Con el paso de los días, la convocatoria se amplió a las familias de los deportistas y a otros vecinos.
Con el tiempo, la ayuda se extendió a distintos barrios, entre ellos Villa Fiorito y Temperley. Además de los espacios que administraba, Castro abastecía a otros comedores y recibía pedidos de municipios como Almirante Brown y Ezeiza. En octubre de 2025, también había anunciado que trabajaba en la organización de un nuevo comedor en Morón, proyectado para asistir a 500 personas.
En su trabajo cotidiano, observó un cambio en el perfil de quienes se acercaban a buscar alimentos. Contó que, al principio, la asistencia estaba dirigida sobre todo a chicos y sus familias, pero con el tiempo aumentó la cantidad de adultos mayores que necesitaban ayuda para llegar a fin de mes.
“Ahora no vienen los pibes, viene la gente grande, personas de 70 años que se ponen a llorar porque se jubilaron y no le alcanza la plata”, había dicho en octubre de 2025.
También señaló el crecimiento de la demanda y la llegada de personas que antes podían sostener sus gastos. “Antes me iba gente que no podía. Ahora va gente que era pudiente y ahora no puede”, había afirmado en diálogo con Santa Cruz Al Momento.
El aumento de los pedidos se reflejó en la cantidad de alimentos que distribuía: pasó de entregar 80 bolsones semanales a 100. Entre los productos que repartía había arroz, polenta, yerba, azúcar, aceite, tomate, lentejas y arvejas, especialmente para cubrir las comidas de los fines de semana. “Todos los días viene gente nueva. Pero las familias son de seis personas. Y bueno, un plato de comida no se le niega a nadie”, había señalado.
Para sostener los comedores, Castro combinaba aportes propios con donaciones de vecinos, empresarios y productores, además de la asistencia del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia de Buenos Aires.
También recibía colaboraciones de alimentos enviados desde Santa Fe y Tucumán, y de una fábrica de Quilmes. Además, contaba con el respaldo de la Fundación Locomotora Castro y la Asociación Civil El Roña Castro.
Su compromiso social estuvo acompañado por cuestionamientos a la respuesta de los funcionarios frente a las necesidades alimentarias. Castro había contado que tuvo un enfrentamiento con la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y criticó la falta de respuestas ante la situación de quienes necesitaban comida.
Una infancia que marcó su camino
La solidaridad del exboxeador estuvo ligada a su propia historia. Nacido en Caleta Olivia, Santa Cruz, contó en distintas entrevistas las privaciones, el hambre y el frío que atravesó durante su infancia.
Esas experiencias fueron parte de las razones por las que decidió involucrarse personalmente en la asistencia a los sectores más vulnerables. También sostuvo críticas a los dirigentes políticos y a la falta de respuestas frente a la pobreza.
“A mí no me lo puede contar ningún político, yo hago lo que deberían hacer ellos”, había dicho al explicar por qué dedicaba su tiempo a ayudar a los demás.
En 1994, Castro conquistó el título mundial de los medianos frente al estadounidense Reggie Johnson, en Buenos Aires. Con los años, su figura también quedó ligada a las ollas populares y los comedores que impulsó para acompañar a quienes atravesaban dificultades económicas.
“Mientras que podamos ayudar, ayudamos”, había resumido sobre una tarea que convirtió en una parte central de su vida, más allá de sus logros deportivos.