Un equipo de 17 investigadores llegó este 13 de octubre a Nikumaroro, un atolón deshabitado del océano Pacífico occidental, para examinar un objeto sumergido en la laguna de la isla que podría corresponder al avión de Amelia Earhart.
La expedición, llamada Taraia Object Expedition, fue organizada por la Universidad de Purdue y el Archaeological Legacy Institute, con un presupuesto de USD 900.000. La misión parte de la hipótesis de que Earhart y su navegante, Fred Noonan, no se hundieron en mar abierto tras quedarse sin combustible, como sostiene la versión oficial del gobierno de Estados Unidos, sino que aterrizaron de emergencia en Nikumaroro, entonces conocida como Gardner Island, y murieron allí como náufragos.
El punto de partida de la búsqueda es una imagen captada por Apple Maps en 2020, donde se observa una forma alargada y ramificada en la laguna del atolón, bautizada como el “Taraia Object”. Los investigadores afirman además que esa misma anomalía aparece en fotografías aéreas de 1938.
Richard Pettigrew, director del ALI y jefe de la expedición, consideró que el hallazgo sería histórico. “Encontrar el Electra de Amelia Earhart sería el descubrimiento de una vida”, declaró antes de la partida. El equipo salió de Tarawa, capital de Kiribati, el 7 de octubre y prevé regresar alrededor del 22 de octubre, tras cinco días de trabajo en el atolón.
El plan incluye magnetómetros, sonar y técnicas de arqueología subacuática. Si el relevamiento inicial resulta prometedor, se avanzará con excavaciones bajo el agua. Purdue aclaró que, aun si se confirmara que el objeto es el avión, no se extraerían piezas en esta misión y que cualquier recuperación requeriría autorización adicional del gobierno de Kiribati.
La expedición recibió críticas de Ric Gillespie, cofundador de TIGHAR y autor del libro One More Good Flight: The Amelia Earhart Tragedy, publicado en 2024. Gillespie, que impulsó durante décadas la teoría del naufragio en Nikumaroro, descartó que el objeto sea el avión. “Es un árbol. La gente ve lo que quiere ver”, afirmó. Sostuvo que se trata de un pandano caído arrastrado hacia la laguna y dijo que distinguió el tocón y las ramas en las imágenes.
Gillespie agregó que visitó ese sector con detectores de metales en 2001 y 2007 sin hallar nada. “Me encantaría encontrar ese avión. No va a pasar”, señaló. TIGHAR sostiene, en cambio, que el Electra aterrizó en el arrecife del atolón y luego fue arrastrado por las mareas hasta aguas profundas en el extremo occidental de la isla.
Purdue explicó que su participación responde también al vínculo de Earhart con la universidad. La aviadora se incorporó en 1935 como consejera de orientación profesional para mujeres y asesora del departamento de aeronáutica. La Purdue Research Foundation financió el desarrollo del Lockheed Electra 10-E, que Earhart llamaba su “laboratorio volante”.
Steve Schultz, asesor jurídico general de Purdue e integrante de la expedición, señaló que la institución busca eventualmente recuperar el aparato. “Identificar con éxito el Electra sería el primer paso”, dijo. Earhart despegó el 2 de julio de 1937 desde Lae, Nueva Guinea, con destino a Howland Island, pero el contacto de radio definitivo se perdió al día siguiente. El gobierno estadounidense desplegó una amplia operación de búsqueda aérea y naval, sin resultados. Earhart y Noonan fueron declarados muertos en 1939.