La ciudad de Erie, en el estado de Pensilvania, atraviesa horas de conmoción tras un tiroteo que dejó nueve personas muertas, incluido el atacante. Entre las víctimas hay dos niños, una mujer embarazada y varios integrantes de una misma familia.
De acuerdo con la policía local, el episodio ocurrió el viernes por la tarde, cerca de las 17 hora local, cuando un hombre abrió fuego primero contra dos mujeres en la calle Perry al 700 y luego se resguardó dentro de una vivienda. Los agentes llegaron tras una alerta del sistema de detección de disparos ShotSpotter y hallaron a las dos mujeres fallecidas afuera de la casa.
Al ingresar al domicilio, los efectivos encontraron a siete personas más, entre ellas el sospechoso. Una de ellas todavía presentaba signos vitales, pero murió minutos después en un hospital cercano.
El jefe de Policía de Erie, Rick Lorah, dijo que se trató de una de las escenas más difíciles que recuerde en su carrera. También señaló que la investigación sigue en curso y que, por el momento, se desconoce el motivo del ataque.
La policía informó que ocho de las personas fallecidas, incluido el atacante, eran familiares, mientras que la novena víctima era amiga de una de ellas. Seis de los muertos vivían en la casa donde ocurrió la masacre. Entre los menores había un niño de cinco años y una bebé de un año y 10 meses.
Las autoridades precisaron además que el arma utilizada era un revólver calibre .44 registrado a nombre del presunto agresor. También indicaron que, al llegar al lugar con información limitada, utilizaron granadas aturdidoras antes de entrar, aunque no hubo enfrentamiento con los agentes porque el atacante ya estaba muerto.
La alcaldía de Erie comunicó que no existe riesgo para la comunidad y pidió llevar tranquilidad a los vecinos. El gobernador de Pensilvania, Josh Shapiro, expresó su apoyo a las autoridades locales y a la familia afectada por el hecho.