Desde la Asociación Cultural Luis Braille volvieron a reclamar avances en la construcción de su sede propia en Río Gallegos, un proyecto que —según indicaron— lleva más de una década sin concretarse.
En dialogo con Santa Cruz al Momento, el presidente de la institución, Ezequiel Cárcamo, explicó que el pedido se mantiene desde hace 11 años y que, pese a las gestiones realizadas ante distintos gobiernos provinciales y autoridades del Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda, el proyecto aún no se concretó.
“Venimos hace más de una década tratando de que finalmente se construya la sede. Entendemos que no es responsabilidad exclusiva de la gestión actual, pero sí es un compromiso que asumió el Estado provincial”, señaló.
Cárcamo detalló que el terreno asignado para la futura sede se encuentra en la intersección de las calles Zenaida Vidal y Ballardini, en un sector ubicado detrás del Ejército, cerca del Parque de los Dinosaurios.
Sin embargo, aseguró que el lugar presenta actualmente un estado de abandono. Según describió, el predio que en un principio estaba cercado y en mejores condiciones hoy tiene el alambrado abierto y permite el ingreso de cualquier persona.
“Antes estaba cerrado con rejas y candado, relativamente limpio. Hoy está abierto, con pastos altos, basura, escombros y hasta bolsas con cáscaras de mariscos. Está bastante abandonado”, afirmó.

El dirigente señaló que, pese a los reclamos, la institución no ha recibido respuestas concretas por parte de las autoridades. Incluso remarcó que todavía no lograron mantener una reunión con la nueva conducción del organismo provincial encargado de las obras.
“Entendemos la complejidad económica de encarar un proyecto de este tipo, pero tampoco hemos tenido soluciones alternativas, como la posibilidad de contar con un espacio temporal para desarrollar nuestras actividades”, sostuvo.
Actualmente la asociación funciona en un espacio cedido dentro del Honorable Concejo Deliberante de Río Gallegos, que les permite realizar tareas administrativas, aunque resulta insuficiente para llevar adelante actividades formativas o recreativas.

Desde la institución remarcan que contar con una sede propia permitiría desarrollar cursos de braille, talleres de rehabilitación y actividades de integración para personas con discapacidad visual.
“Hoy no podemos organizar cursos, talleres ni actividades básicas. Ni siquiera reunirnos para compartir encuentros con los socios”, explicó Cárcamo.
El referente también recordó que la asociación se encuentra próxima a cumplir 40 años de trayectoria, ya que fue fundada el 21 de agosto de 1985, y destacó el rol que ha tenido en la formación y acompañamiento de personas con discapacidad visual en la provincia.
Por su parte, Sandra Velázquez, tesorera de la asociación, relató su propia experiencia dentro de la institución. Contó que llegó a Río Gallegos desde Puerto San Julián para rehabilitarse y que en la asociación aprendió habilidades que le permitieron alcanzar mayor independencia.
“Acá aprendí a manejarme en la vida diaria, a trabajar y a ser independiente. Es como mi segunda casa”, expresó.
En ese sentido, lamentó que hoy no puedan brindar las mismas oportunidades a quienes llegan desde otras localidades en busca de capacitación y acompañamiento.
“Antes enseñábamos a cocinar, limpiar, manejarse en la vida cotidiana. Hoy en el espacio que tenemos no podemos hacerlo”, señaló.
Finalmente, desde la asociación insistieron en la necesidad de que el Estado provincial brinde una solución que permita retomar el proyecto de la sede propia o, al menos, garantizar un espacio adecuado para continuar con las actividades que realizan en beneficio de la comunidad.
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