El Gobierno nacional dio un paso clave para avanzar en la reactivación de las represas hidroeléctricas de la provincia de Santa Cruz, al aceptar la firma de la adenda que permite destrabar el financiamiento de China para la continuación de las obras. Este movimiento político y técnico representa un giro importante en un proyecto estratégico que llevaba paralizado más de 20 meses.
La adenda, conocida como Documento Adicional 12, habilita la liberación próximos USD 250 millones provenientes de la potencia asiática para retomar la construcción y el funcionamiento de las grandes centrales energéticas que, desde 2014, forman parte del acuerdo con la empresa china Gezhouba y otras firmas asociadas.
Las represas sobre el río Santa Cruz —que comprenden las obras de Jorge Cepernic y Néstor Kirchner— han sido consideradas una de las iniciativas de infraestructura más ambiciosas en el país, con financiamiento mayoritariamente chino y la promesa de fortalecer la matriz energética argentina.
La paralización de las tareas había generado un impacto tanto en la economía local como en las expectativas de empleo, y la reactivación fue celebrada tanto por referentes políticos de la región como por sectores vinculados a la ingeniería y la construcción.
El jefe de Gabinete y autoridades de Energía Argentina Sociedad Anónima (ENARSA) coordinaron los pasos para alcanzar este entendimiento técnico con la Unión Transitoria de Empresas (UTE) encargada del proyecto en conjunto con la compañía china y otras firmas.
El avance formalizado por el Gobierno fue interpretado como una señal de que Argentina busca superar el estancamiento de obras estratégicas que tienen relevancia tanto para el desarrollo productivo como para la generación de empleo en la Patagonia.
En Santa Cruz, el anuncio fue recibido con optimismo ante el potencial retorno de las obras, estimándose que la reactivación del proyecto tendrá efectos positivos en la economía regional y nacional.
Sin embargo, el desbloqueo también surge en medio de un contexto geopolítico más amplio, donde la relación con China ha sido objeto de tensiones y negociaciones complejas, considerando el papel de ese país como socio comercial clave y fuente de financiamiento para múltiples sectores estratégicos.
Con la adenda lista para ser firmada y el financiamiento próximo a liberarse, se espera que las obras puedan recuperar ritmo en los próximos meses, lo que implicaría la reincorporación progresiva de mano de obra y la continuación de un megaproyecto que ya había alcanzado niveles significativos de avance antes de su paralización.
Analistas energéticos consideran que la reactivación de estas represas puede constituir un pilar para la ampliación de la infraestructura eléctrica nacional, así como un paso hacia la consolidación de relaciones bilaterales más pragmáticas con el gigante asiático, tras un periodo de idas y vueltas en la agenda diplomática y económica.
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